Durante mucho tiempo se pensó que el no cenar podía favorecer a la pérdida de peso, hoy sabemos que esa no es la clave para una constitución corporal más delgada y mucho menos para una alimentación más sana.

Aunque saltarse la cena ha sido la solución más rápida para la pérdida de peso puede ser contraproducente hacerlo, ya que no cenar puede impedir la pérdida de peso, ya que se reduce el nivel de azúcar en nuestra sangre por no tener alimento y disminuye nuestro metabolismo.

El secreto de una alimentación sana y un propósito de pérdida de peso durante la cena, consiste en comer porciones definidas de alimentos “ligeros” en un horario regular ¿por qué? Porque una planificación de hora, porciones y alimentos en esta hora favorece el control metabólico de nuestro cuerpo en una hora o lapso de tiempo en la que tenemos menor posibilidades de quemar lo que comemos.

La cena debe ser más ligera que el desayuno y el lunch de media mañana, la cena ideal puede constituirse de lo siguiente:

  • 1 taza de verduras al vapor salteadas con muy poca mantequilla, un té y ½ taza de fruta.
  • 1 taza de proteínas ligeras como pescado blanco, pechuga de pavo o jamón cocido, ½ taza de fruta y té.
  • 1 rebanada de pan integral con pechuga de pavo o queso panela asados, ½ fruta y un té.
  • 1 taza de gelatina, 1 taza de fruta y un té.

En esta hora es preferible deshacernos de alimentos precocinadas, lácteos “enteros” o “pesados”, salsas, embutidos grasos y comida frita o capeada.

No cenar puede producir ansiedad, generando que comamos de una manera compulsiva otros días en ese horario o en la siguiente comida.

Por último, recuerda que la clave es cenar de manera planificada y preferentemente al menos dos horas antes de ir a dormir. No es necesario sentirnos llenos, pues esta sensación puede derivar en un almacenamiento de grasa mientras dormimos.

Ahora que sabes que sí debes de cenar y cómo, puedes balancear aún más tu alimentación e iniciar una rutina previa a dormir más saludable.

Viridiana García