Ciudad de México, México (25 de noviembre de 2018).- La final entre Boca Juniors y River Plate se volvió a suspender, pero esta vez el clima no tuvo nada que ver; un partido que se llevaría a cabo la tarde del 24 de noviembre.

Se anuncia que el partido sí será en el estadio Monumental de Núñez, el cual estuvo a punto de ser clausurado tras sufrir serios problemas en sus accesos y sobreventa de entradas.

“La clausura se levantó porque todos los elementos de seguridad están presentes”, aseguró a Ricardo Pedace, miembro de la Agencia de Control bonaerense, el organismo que había impuesto la medida.

Pero el autobús que transportaba a los jugadores del Boca Juniors fue interceptado por la barra del River Plate al que le aventaron piedras e hirieron a algunos futbolistas; el ataque provocó que la policía argentina interviniera con gases lacrimógenos, el cual se coló por las ventanas, intoxicando a los jugadores.

En un principio la Conmebol indicó que se llevaría a cabo el partido, pero al ver la condición de los jugadores, decidieron que se jugaría el 25 de noviembre por la tarde.

 

Mediante un comunicado de prensa, Boca informa: “En la tarde de ayer Boca solicitó postergar el partido por los incidentes y se estableció como prioridad que el mismo pueda ser disputado en igualdad de condiciones. Luego de los hechos de violencia sufridos en las inmediaciones del estadio, de haber constatado la magnitud y gravedad de los mismos y las consecuencias que han generado en el plantel, Boca considera que esas condiciones no estén dadas y solicita la suspensión del partido, así como la aplicación de las sanciones correspondientes previstas en el Artículo 18, para que la Conmebol actúe en consecuencia”.

Pero más tarde Alejandro Domínguez, presidente de la Conmebol, suspende la final por “desigualdad deportiva”. “Es una postergación. Nos juntaremos con ambos clubes y reprogramaremos el partido”, agregó. La reunión tripartita se llevará a cabo el martes 27, en Asunción, a las 10 de la mañana.

Redacción