TEMPLO MAYOR

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Foto: Especial

ESTE MIÉRCOLES habrá que estar muy al pendiente de Ricardo Anaya.

CUENTAN QUE el dirigente nacional del PAN ha venido cocinando una auténtica bomba de tal magnitud que hasta a los propios panistas tomará por sorpresa.

EL ASUNTO se mantiene en total hermetismo dentro del búnker de la colonia Del Valle, pero los pocos que han estado con Anaya en estos días dicen que no hay que perderse el anuncio que hará.

HAY TANTOS temas en la agenda, que se antoja difícil atinarle a cuál será aquél al que el queretano le estará poniendo tanta enjundia.

SERGIO SARMIENTO

“He abandonado los principios del libre mercado para salvar al sistema de libre mercado”.

George W. Bush

A ver, señor, ¿cuál es la parte de la palabra “mercado” que no entiende? ¿No se ha dado cuenta de que México vive ya en una economía de mercado? Esto quiere decir que cuando en el mundo suben los precios del petróleo, en México aumenta la gasolina; y cuando en el mundo bajan los precios del petróleo, en México también sube la gasolina. ¿Ya me entendió?

Sí, es verdad.

BAJO RESERVA

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Foto: El Universal

El domingo pasado le dimos a conocer que el papa Francisco prepara un viaje a tres naciones latinoamericanas, sin revelar los nombres. En una entrevista para La Nación de Argentina, periódico integrante de Grupo de Diarios América, el pontífice habló también de la celebración de la iglesia latinoamericana con los festejos, el 12 de diciembre, de la Virgen de Guadalupe. Francisco no revelará el día de la guadalupana los países a los que viajará en 2015. Sin embargo, nos adelantan, la Curia Romana tiene a México en los preparativos del itinerario, después de que el Papa viaje a Filadelfia, Estados Unidos. Lo que no parece estar muy claro son la o las ciudades mexicanas que podría visitar. Algunos medios italianos comienzan a mencionar una ciudad fronteriza —Tijuana, Ciudad Juárez o Matamoros— , como parte del interés del pontífice, nos comentan. Algo, pues, se cocina en Roma.

ASTILLERO

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Foto: La Jornada

No hay salidas a la vista. El dosificador gubernamental de la información trágica, Jesús Murillo Karam, ya hizo saber que hay muy pocas probabilidades, virtualmente nulas, de que se conozca la verdad forense de lo sucedido con 42 de los 43 normalistas rurales desaparecidos en Iguala. Lo hizo desde las mismas plataformas de poca credibilidad, virtualmente nula, que le han servido para ir desarrollando la versión oficial de los hechos.

La confesión murillista equivale a un carpetazo disfrazado de eterna investigación en curso. En los límites de la extravagancia judicial irritante, la administración peñista pretende continuar hasta el infinito la farsa de las investigaciones y la búsqueda de los estudiantes. El propio fabulador de justicia ha dicho que él cree que los jóvenes fueron asesinados, sobre todo a partir de la peculiar declaración de algunos de los testigos que aseguraron haber visto la ejecución de un cuantioso grupo de personas que habían sido detenidas en Iguala el 26 de septiembre. Pero, en estricta técnica jurídica, no hay tales homicidios, porque los cuerpos no han aparecido (salvo el de Alexander Mora) sino restos difícilmente identificables, virtualmente imposible esa tarea, debido a la extraña combinación de factores aducidos oficialmente: una pira a cielo abierto que funcionó como perfecto horno crematorio cerrado, con llantas, desechos y cuanto sucedáneo se pudo conseguir para alimentar tan exigente hoguera por nadie detectada, y luego la recolección en bolsas insólitamente tiradas a un río, con lo cual el contenido fue aún más dañado para efectos de posterior reconocimiento, en un proceso cuya profesional confección para fines inhibitorios de posteriores diligencias forenses contrasta con el abundante historial de otros cuerpos apenas enterrados al aventón en fosas cavadas sin mayores pretensiones.

CARLOS PUIG

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Foto: Especial

Desde Ayotzinapa, Iguala y la casa blanca, el presidente Peña Nieto ha preferido guardarse en discursos y no lo veo dando una entrevista uno a uno en un buen rato.

A partir del anuncio del “decálogo”, Aurelio Nuño ha salido a explicarlo —aquí en MILENIO con Carlos Marín, en la radio con Denise Maerker y enEl País. De esta última cito las que creo son las frases más importantes: “‘Nos faltó una agenda más contundente en materia de seguridad y de estado de derecho. Nos quedamos cortos. No vimos la dimensión del problema y la prioridad que debería haber tenido’, afirma. Tampoco se excusa en la devastación social causada por la guerra contra el narcotráfico lanzada por el ex presidente Felipe Calderón (2006-2012) con sus miles de desaparecidos y casi 100 mil muertos. ‘La responsabilidad de la herencia recibida es enorme, pero es una herencia de muchas décadas. Pensar que es problema de un gobierno es no entender nada. Iguala es un problema estructural’”.

Es una confesión, una autocrítica. Cosa que este gobierno, creíamos, no conocía.

Dijo más Nuño: “Es consciente de que el país vive una profunda crisis de confianza y reconoce que la ‘estrategia de comunicación no está funcionando’. Anuncia, sin concretar, cambios inminentes en este campo. ‘No es fácil cambiar las llantas con el coche en marcha’, afirma”.

Por: Redacción