silva_br_420

Foto: El Universal

BAJO RESERVA

Finalmente llegó la hora de la sucesión en la Suprema Corte de Justicia. Esta será la semana definitiva. Hoy mismo arranca formalmente el proceso y nos comentan que hasta ayer seguían siendo seis los aspirantes a suceder en la presidencia al ministro Juan Silva Meza. Nos dicen que los amarres están en su apogeo y esta misma semana se verá si ya hay acuerdos en torno a algún aspirante, pues entre hoy y el viernes los interesados deben presentar su plan de trabajo. Nos aseguran que el panorama es incierto y que quien sigue teniendo el control de la sucesión, y el amarre de los votos clave, es el ministro Silva, por lo que su voto, y el de los ministros que lo siguen, dependerá de que el candidato incluya en su proyecto tres temas que han marcado la presidencia Silva: derechos humanos, defensa de la autonomía de los jueces y depuración de los malos elementos del Poder Judicial.

GABRIEL GUERRA CASTELLANOS

Hoy hace 24 meses llegó a la presidencia de la República Enrique Peña Nieto, sorprendiendo a muchos con una ambiciosa agenda de reformas y con el anuncio de un acuerdo político hasta ese momento difícil, si no imposible, de imaginar.

Ayotzinapa/Iguala, la licitación cancelada del tren rápido, la casa blanca y las subsecuentes, el maquillista, las fiestas y las páginas y páginas en revistas de sociales. Tan ampliamente reseñadas que no es necesario repetirlas, salvo para subrayar el dolor, estupor, indignación que han producido.

Y ante todo ello un gobierno que parece no darse cuenta del nivel de la irritación, el malestar, el enojo de la sociedad. Un gobierno que no logra reaccionar con la empatía y sensibilidad que la situación requiere, que no transmite emociones, y por lo tanto no puede esperar simpatía de una sociedad agraviada.

EPN

Foto: Presidencia

JACOBO ZABLUDOVSKY

Los mexicanos jóvenes, cuyos agravios no se agotan en la tragedia de los 43 secuestrados en Iguala, exigen, con las herramientas de la técnica moderna, su lugar en la trasformación inaplazable de su patria. Debe hablárseles con la verdad en temas decisivos, por ejemplo: la abundancia mundial de petróleo y el derrumbe de su precio que coloca a México y su reforma energética en los zapatos de quien organiza un fiestón al que nadie asiste. Enfrentar la verdad puede cambiar la historia: “No tengo nada más que ofreceros que sangre, sudor y lágrimas”. Y abrirse a la autocrítica. A grandes males, grandes remedios.

Un visionario programa de justicia social basado en mejor repartición de los bienes producto del trabajo colectivo, aceptables condiciones de salud, casa, educación y oportunidades de vivir sin angustias económicas en un sistema que acorte la distancia cada vez mayor entre los pocos que tienen todo y el infinito número de muertos de hambre.

Las decisiones políticas deben ser oportunas, tomarse y anunciarse a un tiempo que pasado las hace ineficaces. Sabia virtud de conocer el tiempo, advierte Renato en su soneto. Las voces de reprobación y censura aprovechan los silencios y se hacen escuchar cada vez más fuertes y numerosas. Empiezan a juntarse al coro de los enemigos tradicionales del gobierno algunas que hasta hace poco callaban indiferentes, tolerantes o pacientes.

No hay recetas fáciles ante un conjunto de factores adversos tan abundantes y sorpresivos. Los grandes desafíos ponen a prueba los liderazgos, la destreza del capitán, su capacidad de mando y entereza para esquivar los escollos. Ahora o nunca, es el momento de encontrar las soluciones y ponerlas en práctica para enfrentar la borrasca y evitar mayores daños. Después de la tempestad viene la calma, pero antes deben evitarse torbellinos y arrecifes.

Hace dos años Enrique Peña entendió perfectamente el momento que vivía el país, la exigencia de cambios, de acciones concretas, de fin a la parálisis. Actuó, y bien, en consecuencia.

El momento de hoy requiere de esa misma comprensión. Requiere de actos concretos y también simbólicos, que permitan a la gente sentirse reflejada en su gobierno. Al no hacerlo, se arriesga a tirar por la borda lo logrado en dos años.

008o1pol-1

Foto: La Jornada

ASTILLERO

Peña Nieto, el estadista mundial fallido, apuesta erróneamente al paso del tiempo (la temporada navideña como atemperante), a la confección de nuevas simulaciones legislativas pactadas (ya se prepara un periodo extraordinario de sesiones para aprobar las propuestas peñistas del 20 de noviembre), a la fiebre electoral que iniciará en enero y durará hasta julio y al vaivén de las amenazas y la represión con las negociaciones y la mediatización. Y faltan cuatro años de este sexenio pues, a partir de hoy, una eventual sustitución de EPN sería procesada por el Congreso (hoy dominado por la sombría dupla de Beltrones y Gamboa), para nombrar (en esa hipótesis) a un presidente sustituto que cumpla el periodo 2012-2018.

sergio-lopez-aylon-cide

Foto: Animal Político

CARLOS PUIG

Puede ser que el mejor resultado a futuro de la crisis que vive el gobierno tenga que ver con la encomienda que el presidente Enrique Peña Nieto ha hecho al CIDE y en particular a su director, Sergio López Ayllón, de organizar una serie de foros que den como fruto una serie de propuestas concretas para mejorar el acceso a la justicia cotidiana de los ciudadanos.

De ahí surgió una de las ideas que, espero, se discuta en los foros y resulte en una propuesta concreta: la creación de una verdadera defensoría pública.

La doctora Ana Laura Magaloni lo explica así: “A mí me impresiona que este no haya sido el tema más sexy en términos políticos, es casi como hacer política social y no nos hemos dado cuenta. Es inmensa la población que requiere servicios legales para defender su patrimonio, para defenderse frente a la arbitrariedad de la policía, para defenderse frente a una escuela que no le da los servicios que requiere, frente a un hospital que no le responde, frente al vecino corrupto que le pone el coche. Es decir, toda esta conflictividad social que está ahí.

Magaloni, junto con Carlos Elizondo, propuso hace poco crear esta institución a partir del CNDH. Podría ser.

Lo que nadie puede negar es que es una idea necesaria, no tan complicada, y que se mete en el centro de la problemática: la relación de los ciudadanos con la justicia. En donde hasta hoy, el ciudadano siempre pierde.

Por: Redacción