CIUDAD DE MÉXICO, MÉXICO (20 de febrero de 2018).- Además de estar apegados al sentimiento de justicia por meros sentidos democráticos, también lo está gracias a las hormonas y su juego en nuestro cerebro.

Una investigación publicada en “JNeurosci” recopiló los resultados de un experimento basado en un juego de justicia. En él, los jugadores, unos llamados ‘taker’ y otros ‘partner’, que tienen 200 fichas. El punto es que los ‘takers’ pueden tomar hasta 100 fichas de los ‘partners’, y gastar a su vez 100 fichas; al final gana quien tenga 300 en total.

Los encargados de la investigación en la Universidad de Leiden de los Países Bajos encontraron que los participantes estaban más dispuestos a castigar a los ‘takers’ cuando habían cometido directamente una injusticia contra sus ‘partners’. Esto en comparación con los observadores externos.

La líder de la investigación Mirre Stallen explicó que la decisión del castigo se centra en las reacciones en el cuerpo estriado ventral, donde se trabaja el procesamiento de la recompensa.

También se concluyó que en esta misma región se distingue la severidad del castigo. Ello porque antes de comenzar la prueba, a los participantes se les dio un aerosol nasal, a algunos de ellos –elegidos al azar- con hormona oxitocina (también la responsable de la felicidad).

A quienes se les administró la hormona, aplicaron castigos de forma frecuente pero menos intensa. Esto implica que la oxitocina en castigos es similar a una advertencia menor para mantener la equidad.

¿Interesante, no?

Con información de Infosalus

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