El anuncio se dio con bombo y platillo en un gran hotel del puerto de Acapulco. Ahí, un afortunado jovenazo aseguró estar dispuesto a luchar por la candidatura del PRD y con ello aspirar a convertirse en edil del puerto más importante de Guerrero. Pero no es cualquier político, es el hijo del papá (uno de los tantos juniors que padecemos en nuestros usos y costumbres políticos), y es hijo de un papá muy poderoso… aunque ya muy desacreditado y cuya memoria provoca ira entre muchos habitantes de ese estado.

Se trata de Ángel Aguirre Herrera. El hijo pródigo tiene un sólido currículum en el que destaca haber sido burócrata por un breve período en el gobierno peñanietista en el Estado de México (Jefe de Departamento de la Subsecretaría de Desarrollo Político en el Estado de México); fue secretario particular del ayuntamiento de Acapulco en la administración de Manuel Añorve (ese legislador que funciona como apéndice de Manlio Fabio Beltrones y cuyo lustro es equiparable al de una piedra de río); posteriormente logró convertirse en diputado federal en la LXI legislatura (mientras su padre era aún senador); luego fue diputado local (bajo el cobijo de su papá gobernador).

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Con esas credenciales, el joven Aguirre considera que podría ser lo que los acapulqueños necesitan para superar una racha de gobiernos estrafalarios como el del actor Félix Sal(g)ado Macedonio; el paso endeudador de Manuel Añorve;o el del empresario Luis Walton (a quien ustedes recordarán por minimizar el espeluznante caso de las turistas víctimas de abuso sexual, pues era algo que “ocurre en todo el mundo”.

Foto: Animal Político

Foto: Animal Político

De confirmarse esta candidatura y que el PRD decida elegirlo como su abanderado para recuperar Acapulco, se consolidaría más otro episodio del nepotismo que un verdadero caso de éxito de la juventud en esta democracia moderna. Sería otro lamentable ejemplo de la descomposición de la ideología de la izquierda (por si a alguno le quedaba duda), al permitir a un desacreditado gobernante imponer a su vástago como si se tratara de un feudo al que se aferra con tiranosáuricas garras.

Y es que, afrontémoslo: Ángel Aguirre (padre) no tuvo empacho en contratar decenas de familiares en su paso por el gobierno guerrerense.  Ahora quiere impulsar a su vástago para la alcaldía de Acapulco, uno de los municipios más importantes del estado. Es una especie de feudalismo electorero, si me permiten la contradictoria expresión.

Al menos Mariano González Aguirre tuvo la decencia de bajarse de la contienda electoral mientras su padre aún gobierna Tlaxcala. El joven Aguirre Herrera ha escalado peldaños en la política bajo la sombra de su papá, quien ha permanecido enquistado en la entidad desde 1996, cuando asumió el poder después de relevar al gobernador Rubén Figueroa Alcocer. Por si ustedes no lo recuerdan, Rubén Figueroa fue señalado como responsable de la matanza de Aguas Blancas.

Si el padre tuvo que pedir licencia a su cargo de gobernador, por inepto y por haber engendrado un caso como el de Iguala con todo y sus normalistas de Ayotzinapa desaparecidos, ¿qué le hace pensar al hijo que podría ser un candidato atractivo? Para muchos guerrerenses sería indigesto siquiera mirar en los actos de campaña a otro Aguirre.

Foto: CNN México

Foto: CNN México

Pero tal vez solo sea yo el que piensa así. Tal vez los guerrerenses sí tengan ganas de volver al pasado. Cuatro meses han transcurrido desde los dolorosos hechos de Iguala. Puede que sea tiempo suficiente para sanar algunas heridas. Y si ustedes no lo creen, puede que en el PRD sí y se permitan respaldar una candidatura de ese tipo. Y es que el hijo no es el papá. No tiene la culpa. Y los propios méritos. Y todo eso. Blá.

Vamos, ni siquiera el senador Armando Ríos quiso contender por la gubernatura para no tener que ver con el pasado de Aguirre Rivera en la entidad ni tener la obligación de cobijar quién sabe que enredos.

Si está usted harto pase a la ventanilla correspondiente

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El horno no está para bollos. El país atraviesa una crisis de inseguridad, crisis de credibilidad en las instituciones políticas y una severa desconfianza frente a las autoridades.

Los que sí sabían gobernar están demostrando que salieron mejores para comprar casas a crédito que para administrar al país. Y las muestras de descontento se manifiestan un día sí y otro también.

Por eso, no sorprende que desde el Consejo Coordinador Empresarial señalen la debilidad de las autoridades que permiten y solapan el vandalismo. Ello no significa que lo promuevan, ni que se justifique. Simplemente señalan que las autoridades no han podido frenar las expresiones de violencia y provocación que quedan impunes.

De las causas de ese malestar social no nos molestemos en preguntar. Lo que atribula al empresariado es no saber hasta cuándo van a permitirse estos abusos. Básicamente porque esta percepción de debilidad puede llevarnos a un aumento en la intensidad de la violencia. Para Gerardo Gutiérrez Candiani, presidente del CCE, la exigencia es que se garantice la seguridad y los derechos de los ciudadanos y que se aplique la ley sin distingos.

Pero en esta sociedad de pingos, lo mejor es esperar a que se abra la ventanilla única de soluciones inmediatas. Con suerte y pasadas las elecciones de junio tengamos mejor suerte. (Si es que tenemos elecciones en santa paz).

Pilón 

 Robaban combustible. Obtenían ganancias millonarias al mes. Eran expolicías federales. Si el chiste se cuenta solo es muy malo porque solo hace enojar.

Ángel Gallegos  ( @gallegoso )

Gallegoso***NOTA DEL EDITOR: Ángel Gallegos es periodista, egresado de la UNAM. Actualmente es colaborador de portales noticiosos en Internet y desconfía de todo y de todos.