almeida

La primera vez que conocí a Hiram Almeida me recetó unas gotas para aliviar el enrojecimiento de mi ojo derecho, producto de una reyerta. Tras una entrevista cordial nos declaró su intención de verdaderamente hacer valer la carta del servidor público, una especie de decálogo o deontología para erradicar -o al menos disminuir- las malas prácticas de nuestra burocracia capitalina.

Ayer, Hiram fue aceptado por el presidente de la república como sustituto de Jesús Rodríguez, con quien compartirá ahora no solo el apellido Almeida sino la responsabilidad de encabezar a la policía del Distrito Federal, sede de los poderes de la Unión, de las marchas y de las presumidas Águilas.

Esperemos que el funcionario propuesto por el Jefe de Gobierno ponga atención al Olimpo que Apolo, El Jefe, ha construido con base en simple negligencia en la Secretaría de Seguridad Pública. En su propia isla Ortigia, El Jefe Apolo ha consolidado una red conformada por sobrinos, primos, yerno y hermano, cuyo sueldo bruto mensual -en bloque- supera el medio millón de pesos. Se trata de diez familiares instalados en puestos directivos, en parsiminiosa transgresión a la Ley Federal de Responsabilidades Administrativas de los Servidores Públicos Federales.

Almeida Estrada deberá enfocarse, además, en la mala fama que los uniformados se han creado tras las polémicas detenciones durante las manifestaciones del amargo otoño azteca. Le guste a quien le guste.

La tarea no parece nada fácil para este licenciado en Derecho por la Universidad Nacional Autónoma de México, quien anteriormente desempeñaba como Contralor General de Gobierno del Distrito Federal.

Capitalinos por nacer

El Distrito Federal nuevamente se quedó sin reforma política. Ajam. Y sin la posibilidad de convertirse en el estado 32 de la República. La principal moneda de cambio (muletilla palanquera) del perredismo no pudo canjearse en la cámara alta por falta de quórum. Es decir, por flojera (o mala leche), en términos de muletillas mamíferas.

Tendrán que esperar los ansiosos hasta febrero… fecha en que el Senado retome nuevamente este esfuerzo que podría dotar al distrito federal de un nuevo nombre, una constitución (actualmente se rige por el Estatuto de Gobierno) y dos asambleas legislativas: una ordinaria y una constituyente (misma que se encargará de redactar esta nueva constitución).

Habrán más diputados para esos insaciables que creen que más es mejor. ¡Que paaaadre! Lo bueno: los diputados del Constituyente serán de carácter honorario y solo durarán tres meses.

Ahora los habitantes nacidos en el Distrito Federal serán capitalinos porque nacerán en la Ciudad de México. Si es que la Providencia nos permite seguir existiendo para cuando nuestros legisladores logren ponerse de acuerdo.

Ángel Gallegos ( @gallegoso )