TEMPLO MAYOR

ASPE

Foto: Especial

DECIR que la reforma fiscal paralizó al país y que, además, la situación se agravó con la violencia y los escándalos de corrupción podría no sonar tan novedoso. Pero cuando eso lo dice el mentor de Luis Videgaray, ¡ah, caray!

CUENTAN que hace unos días Pedro Aspe fue orador en una reunión de capitanes de empresa regiomontanos, organizada por Julio César Villarreal, presidente de los grupos Villacero y Afirme.

AHÍ, ante los empresarios, el ex secretario de Hacienda pintó un panorama poco halagüeño para la economía mexicana.

SERGIO SARMIENTO

“En la relación entre un gobierno débil y un pueblo en rebeldía, llega un momento en que todo acto de las autoridades exaspera a las masas y todo rechazo a actuar genera desprecio”.

John Reed

CUERNAVACA.- La Coordinadora retó directamente al Presidente, pero el mandatario prefirió esconderse en Los Pinos. Apenas el 4 de diciembre Enrique Peña Nieto declaró en Acapulco: “Asumo el compromiso que tiene el Estado para garantizar el libre tránsito en esta importante vía de comunicación”.

BAJO RESERVA

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Foto: El Universal

Dado que el horno no está para bollos, ni la ciudad para celebraciones, en el Gobierno del Distrito Federal decidieron este año no realizar un acto inaugural ni un show para declarar abierta la pista de hielo del Zócalo, que a partir hoy dará servicio. Nos comentan que para evitar enviar un mensaje de frivolidad en estos días complicados para el país, se decidió que el jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, subiera discretamente el interruptor del alumbrado del primer cuadro de la ciudad, y así, sin más, comenzaran las actividades navideñas en la capital de la nación.

ASTILLERO

Un trazo elaborado irrumpió ayer en el sombrío decorado del panteón nacional. Policías federales participaron de madrugada en un cuadro de contrastes violentos en Chilpancingo, donde se preparaba un concierto de solidaridad con Ayotzinapa, en el que sería partícipe principal el grupo Panteón Rococó. La carencia de móviles suficientes para excitar el activismo policiaco abierto y vengativo de policías federales contra manifestantes y activistas, pero sobre todo contra estudiantes y maestros, encontró en ese episodio sangriento La dosis perfecta.

Denominado Una luz en la oscuridad (como el rococó respecto al barroco), el concierto estaba programado para realizarse en el monumento a Nicolás Bravo, de la capital de Guerrero. Hubo de cambiarse a Tixtla para tratar de conjurar los aires de represión desatada que dejaron heridos del lado de los activistas y, según las versiones oficiales, otros del lado policiaco, e incluso un agente con derrame cerebral.

Los hechos de Chilpancingo se acomodan con oportunidad a la creciente exigencia de mano dura que plantea el gabinete de seguridad de Enrique Peña Nieto, sobre todo sus dominantes alas militar y marina. Por espíritu de cuerpo es predecible que los policías federales, y los miembros del Ejército y la Armada que confluyen en esos bandos y los regulan, se sientan impelidos acobrarse los agravios relatados, además de que tales sucesos han dado pie a averiguaciones judiciales que mantendrán a los activistas bajo amenaza de aprehensiones o desapariciones.

JORGE G. CASTAÑEDA

INE-ok

Foto: Especial

Hace un mes podía uno pensar que el difícil momento por el que atravesaba el gobierno del presidente Peña Nieto implicaba decisiones trascendentales, pero ofrecía una gran oportunidad. Algunos pensábamos que existía el riesgo de desaprovechar esa oportunidad —como había sucedido antes con el gobierno de Salinas o el de Fox— pero ésta ofrecía grandes posibilidades de cambio. Hoy las oportunidades se han esfumado. En su lugar, una crisis política mayúscula, como no recuerdo desde principios de 94 o 95, donde lo apremiante no es aprovechar una oportunidad para efectuar grandes realizaciones, sino simplemente salir del hoyo.

Ante esto, se han escuchado todo tipo de propuestas, unas más inteligentes que otras, otras más demagógicas que unas. Recogiendo algunas de ellas en pláticas tanto en México como en el extranjero, entrego tres. Primero, recurriendo al término francés parlamentario de vieja data, un remaniment ministeriel, es decir un cambio de gabinete, no cambios en el gabinete. Se trata de pedir la renuncia al gobierno entero y nombrar a un nuevo equipo. Como en todos los pasos de esta naturaleza, un buen número de los salientes serían ratificados o trasladados a otros cargos. Pero se manda la señal a la opinión pública de la conciencia que tiene el Presidente de la gravedad de la crisis. No se premia a los que en teoría lo hacen bien, ni se castiga a los que en teoría lo hacen mal. Se admite que la situación es crítica y que requiere de medidas efectistas. Segunda propuesta, que circula de una manera o de otra: reconocer sin mea culpas que se cometieron errores. Errores en estos dos años; errores en los últimos dos sexenios; y errores en los 70 años anteriores. Y que todos esos errores han desembocado en el desastre actual. Luego hay que explicar por qué se cometieron esos errores, según el hombre mejor informado de México, a saber el Presidente. Por último, se explica qué se propone para rectificar el rumbo. Todo esto solo funciona si se es explícito. De lo contrario, el gesto se suma a otros discursos fallidos. Tercera propuesta: convocar en enero, antes o después del viaje a Washington, una verdadera conferencia de prensa presidencial, con medios nacionales y extranjeros, que puedan preguntar lo que quieran sobre las casas de hoy más las que se acumulen, el tren chino, el nuevo aeropuerto, el mando único, el precio del petróleo, el crecimiento económico, etcétera. Peña Nieto no ha celebrado una sola conferencia de prensa.

Por: Redacción