Cd. de México (30 agosto 2024).- Cada vez que el secuestrador colgaba el teléfono, Verónica Rosas y sus familiares hacían lo único que se les ocurría: arrodillarse, tomarse de la mano y rezar.
Cd. de México (30 agosto 2024).- Cada vez que el secuestrador colgaba el teléfono, Verónica Rosas y sus familiares hacían lo único que se les ocurría: arrodillarse, tomarse de la mano y rezar.