Cd. de México (19 mayo 2026).- La crisis política en Sinaloa ya generó tensiones dentro de Morena tras las acusaciones de Estados Unidos contra el gobernador con licencia Rubén Rocha Moya y otros exfuncionarios de su círculo cercano, de colaborar con “Los Chapitos” del Cártel de Sinaloa.

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De acuerdo con el diario El País, los señalamientos contra los políticos sinaloenses causó un giro silencioso, pero significativo, en la estrategia de Morena, donde la instrucción ya no es respaldar públicamente a los implicados, sino enfocar el discurso en la defensa de la soberanía nacional y el rechazo a cualquier intervención extranjera, mientras avanzan las investigaciones.

Entre los nombres en el centro de la polémica, destacan el actual senador Enrique Inzunza Cázares, uno de los hombres más cercanos a Rubén Rocha Moya; el exsecretario de Seguridad Pública Estatal, Gerardo Mérida Sánchez; y el exsecretario de Finanzas, Enrique Díaz Vega, estos últimos bajo custodia de las autoridades estadounidenses tras entregarse voluntariamente hace unos días.

A ello se sumó el congelamiento de cuentas bancarias de Rocha Moya y de otros implicados, por la Unidad de Inteligencia Financiera, como parte de un procedimiento preventivo relacionado con investigaciones de los fiscales de Nueva York.

Dentro de Morena ha crecido la preocupación de que el caso se convierta en una narrativa internacional sobre nexos entre actores políticos del oficialismo con el crimen organizado, justo cuando la presidenta Claudia Sheinbaum busca fortalecer su estabilidad política y la relación con Estados Unidos.

Esto impactaría también en el panorama rumbo a las elecciones de 2027 y la renovación de la gubernatura de Sinaloa, donde Enrique Inzunza habría perdido fuerza como posible candidato tras el desgaste político por las investigaciones de Estados Unidos.

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Por ello, el discurso de Morena ya comenzó a modificarse, antes predominaban mensajes de respaldo y la insistencia en la falta de pruebas, ahora se impone una postura más cautelosa, pues la dirigente nacional, Ariadna Montiel, aseguró que Morena respetará el resultado de las investigaciones y actuará “sin encubrir a nadie”.

Fuentes consultadas por El País señalaron que al interior del oficialismo, la línea política transmitida a legisladores y funcionarios consiste en evitar defensas personales, no confrontarse directamente con Estados Unidos y centrar la narrativa en tres ejes: soberanía nacional, rechazo al intervencionismo y respaldo a las investigaciones “contra quien resulte responsable”.

El cambio se reflejó cuando la presidenta Sheinbaum evitó mencionar Rocha Moya incluso después de confirmar el congelamiento de las cuentas bancarias vinculadas al caso. También la Secretaría de Hacienda omitió nombres y se refirió a “personas políticamente expuestas de Sinaloa”.

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En Morena existiría la inquietud de que las investigaciones de Estados Unidos puedan extenderse hacia otros actores políticos en funciones y desencadenar un efecto dominó en distintos liderazgos regionales.

En tanto, morenistas habrían recibido recomendaciones de evitar debates públicos sobre la inocencia o culpabilidad de Rocha Moya, mientras aumenta la percepción de que podría quedar aislado políticamente si la presión desde Washington continúa escalando.

En paralelo, Morena ha centrado la atención política hacia Chihuahua, donde impulsa un juicio político y proceso de desafuero contra la gobernadora panista Maru Campos, acusada de “traición a la patria”, cuyo proceso se basa en la injerencia ilegal y permisividad de agentes estadounidenses ligados a la CIA en la entidad.

Al respecto, el PAN rechazó la mentira y el cinismo de Morena, que “mientras habla de soberanía, protege a aliados”.

Redacción

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