Cd. de México (05 agosto 2025).- Laureano, en alcaldía Benito Juárez, y el Viejo del Agua, en Azcapotzalco, nacieron el siglo pasado y han sido testigos del desarrollo de la capital, por lo que ahora estos árboles con historia son Patrimonio Natural de la Ciudad de México.

Ayer en la Gaceta Oficial capitalina, el gobierno publicó decretos por separado para que estos ejemplares de laurel de la india y ahuehuete estén bajo protección oficial, pues no pueden ser derribados a cambio de una restitución, a menos que representen un riesgo real y presente.

La Ley de Patrimonio Cultural, Natural y Biocultural de la Ciudad de México no establece categorías específicas para la declaratoria que alcanzaron ambos árboles, sin embargo la Secretaría del Medio Ambiente (Sedema) decidió incluir cuatro para dotarla de mayor rigor y solidez.

Así, un árbol capitalino puede entrar en la clasificación de Árbol CentenarioÁrbol HistóricoÁrbol Notable o Árbol Singular, con ello las autoridades ya describen con precisión los atributos relevantes de cada ejemplar, considerando su longevidad, valor histórico, dimensiones sobresalientes, importancia paisajística o singularidad biológica.

Laureano vive en la calle Miguel Laurent número 48, esquina con calle Fresas, en la colonia Tlacoquemécatl del Valle. Es un Ficus microcarpa, conocido como Laurel de la india, de 35 años. Alcanzó esta categoría tras una batalla que sus vecinos humanos libraron por él para defenderlo de una inmobiliaria que, acusaron, pretendía talarlo.

Debido a lo que representa para los capitalinos de esa zona, entró como Árbol Singular, aquel que por su morfología inusual, porte excepcional o características poco comunes, posee una importancia paisajística o cultural local.

La Sedema reconoce que categorizar a los árboles como Patrimonio Natural es una forma de preservar la memoria viva y natural, pues ellos son testigos de la historia urbana de la Ciudad de México y han acompañado el desarrollo de barrios, colonias o pueblos originarios. Brindan sombra, oxígeno, belleza escénica, refugio para la biodiversidad y sentido de identidad y pertenencia para quienes la habitan.

De acuerdo con una estimación del gobierno, Laureano captura y almacena dióxido de carbono equivalente a 9.98 kilogramos por año, contribuyendo a la mitigación del cambio climático.

Tras la declaratoria, las vecinas y vecinos de la colonia Tlacoquemécatl del Valle expusieron que la preservación del árbol centenario es un triunfo para el medio ambiente y de lucha vecinal.

Finalmente, se logra cumplir una parte de este sueño en donde queremos manifestar que la unión de los vecinos es tan importante

Estamos muy muy contentos por esta declaratoria, porque finalmente, se logra cumplir una parte de este sueño en donde queremos manifestar que la unión de los vecinos es tan importante al levantar la voz por un árbol”, dijo Patricia Solano, representante del colectivo en defensa del árbol.

La representante vecinal precisó que ellos no buscan la expropiación del predio, y mucho menos afectar a la propiedad privada, por lo que es necesario conocer los lineamientos publicados en la Gaceta para entender y tener el conocimiento de los alcances en la protección del laurel de la India.

El Viejo del Agua es, por mucho, más longevo que Laureano. Vive en la calle Central 20, Colonia Santa Catarina, en la alcaldía Azcapotzalco.

Su especie es Taxodium mucronatum Ten, es decir un ahuehuete, con una edad atribuida aproximada de 700 años, altura de 27 metros y un ancho de copa de 30 metros.

Forma parte del entorno urbano, histórico y simbológico del Barrio de Santa Catarina Atzacualco, considerado uno de los asentamientos originarios de Azcapotzalco. Antiguamente se llamaba “Atzacualco”, asentamiento de origen prehispánico habitado por las tribus Tepanecas cuyo nombre en náhuatl significa “lugar donde el agua se detiene”, de ahí el apodo que recibió el árbol.

Antiguamente se llamaba ‘Atzacualco’, asentamiento de origen prehispánico habitado por las tribus Tepanecas

Este Viejo del Agua, de acuerdo con lo estimado por la Sedema, captura y almacena dióxido de carbono equivalente a 4.15 kilogramos por año. El ejemplar alcanzó tres de las cuatro categorías: Centenario, por su longevidad excepcional, al contar con aproximadamente 700 años de edad; Histórico, por su estrecha vinculación con la memoria colectiva y la identidad cultural del Barrio de Santa Catarina; y Notable reconoce sus dimensiones extraordinarias, porte sobresaliente y alto valor paisajístico y ambiental.

Y como está en un pueblo originario, las Secretarías del Medio Ambiente y de Cultura deben realizar una asamblea vecinal para notificar este proceso.

El decreto que nombra a ambos como Patrimonio Natural dicta que la protección de ambos árboles se apegará a lo establecido en el Plan de Manejo concertado por la Secretaría del Medio Ambiente, en conjunto con la Secretaría de Cultura y las personas promoventes de la Declaratoria, en coordinación con los poseedores del bien y las demás instituciones que el Plan de Manejo señale.

La lista de árboles declarados Patrimonio Natural aún es larga. El 27 de junio el gobierno prometió que incluiría a un total 11 ejemplares, por lo que aún están pendientes nueve declaratorias por publicar en la Gaceta Capitalina para que su protección quede asentada de manera oficial.

El Sol de México

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