Cd. de México (06 marzo 2025).- Una de las mejores herramientas usadas en el basto arsenal para poder “negociar” para el mandatario de los Estados Unidos, Donald Trump, ha sido el ejercer presión a un nivel que sea “asfixiante” según su propia obra titulada “el arte de la negociación”, táctica que data de años como desarrollador inmobiliario en New York, y posteriormente, para proyectos televisivos como su propio reality show, The Apprentice.

Dichas tácticas y elementos coercitivos aprendió Trump, no así solamente a través del ejemplo directo de su propio padre y abuelo, sino particular y específicamente, con el emblemático abogado de la era del senador republicano por el estado de Wisconsin, el memorable Joseph McCarthy, ni más ni menos que el mentor de cabecera, el gran controvertido Roy Cohn, quien logró acuñar una fama y fortuna por las propias prácticas que él mismo empleaba para sacar de cualquier problema y situación legal a gente prominente como el propio Trump en varias situaciones que parecían imposibles de resolver.
En este mundo incierto y cambiante, lo más seguro es que en el tiempo que dure la administración actual de Donald Trump siempre habrá sorpresas en el camino, unas consideradas inviables por no tener un precedente o simplemente por ser extremadamente duras, crueles y hasta insensibles.
Como uno de los auto proclamados “mejores negociadores de la historia” el presidente de los Estados Unidos, en esta segunda etapa de una administración que busca maximizar ganancias a todo aquello que específicamente durante años organismos como la Organización Mundial de Comercio (OMC), principalmente, han incurrido en errores o en beneficiar a otros actores económicos principalmente a China.
El pasado 4 de marzo del presente, el presidente Trump procedió a la implementación de la entrada en vigor de las mencionados y aterradores aranceles a México, Canadá y China en un inicio. La conmoción mundial no se dejó esperar y los sectores económicos de Estados Unidos, las bolsas de valores mundiales tuvieron uno de los peores desempeños en años, tras esta medida.
En el terreno político, el saliente primer ministro de Canadá, Justin Trudeau y la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, y por supuesto, el líder del partido comunista en China, Xi Jinping no se quedaron de brazos cruzados.
Uno de los principales argumentos de Donald Trump ha sido y lo fue durante su campaña el rampante consumo de fentanilo y el tráfico del mismo procedentes de Canadá y México con precursores hechos en China. Bajo su promesa de campaña de combatir el narcotráfico y principalmente, la descomunal negligencia, corrupción rampante y complicidad de estos tres países y que “solamente él podía resolver”.
En este contexto de hostilidad diplomática y el inicio de una guerra comercial propiciada por Donald Trump, tanto el primer ministro Trudeau como la presidenta de México, Sheinbaum, entraron en una crisis que ya sabían previamente que “podría ocurrir”, pero bajo el entendido de que son vecinos y aliados comerciales y que hay un tratado comercial vigente el T-MEC, quien fue aprobado por el propio Trump, Enrique Peña Nieto, de México y Justin Trudeau de Canadá, un acuerdo comercial que se selló el domingo 30 de septiembre del 2018, al cual muchos denominaron como el TLCAN 2.0, era sencillamente no creíble que esto ocurriera con los vecinos del norte y del sur para los Estados Unidos y con el monumental y creciente gigante asiático, China.
Fue así, como el día de ayer en una llamada entre Trudeau y Trump que duró aproximadamente 50 minutos, en su red social, Trump señalo que “Justin Trudeau me llamó por teléfono para preguntarme qué se podía hacer con respecto a los aranceles” continuó Trump diciendo que “mucha gente ha perdido la vida por el fentanilo que procedía de las fronteras de Canadá y México y nada me ha convencido que esto se ha detenido.”
Condenó Trump a Trudeau, a lo que argumentó el primer ministro canadiense que “la situación ha mejorado”, a lo que Trump respondió “¡pero eso no es suficiente!”. En la publicación del mismo mensaje Trump indicó que la llamada terminó “de cierta forma algo amigable”.

Ahora bien, se había programado una llamada igualmente con su contraparte mexicana, la presidenta Claudia Sheinbaum para el día de hoy. Esto en efecto, fue comunicado nuevamente por el propio Trump en su misma red social, donde explicó el contexto de la llamada de este jueves y mencionó que:
“Después de haber hablado con la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, pude acordar que a México no le será requerido el pagar aranceles bajo ningún elemento que establezca el acuerdo comercial vigente el T-MEC, esta “pausa” es con vigencia para el 2 de abril. Hice esto como un gesto amable y por respeto hacia la presidenta Sheinbaum. Nuestra relación ha sido buena, estamos colaborando arduamente, juntos, en la frontera sur, tanto en términos de parar los cruces fronterizos ilegales a fin de entrar a los Estados Unidos, así como también el frenar el ingreso de fentanilo. Muchas gracias a usted, presidenta Sheinbaum por su ardua labor y por su cooperación”.
Esto fue publicado inmediatamente al finalizar la tan posible y potencialmente explosiva llamada entre ambos presidentes.
¿Qué significa para México esta “pausa” en el tema arancelario?
En primer término, el Secretario de Comercio estadounidense, Howard Lutnick, ha estado enviando señales de una más amplia excepción de aranceles a México, y por consiguiente a Canadá. El día de hoy se pudo tener una bocanada de aire fresco y un alivio, solamente quizá temporalmente con vigencia tentativa al 2 de abril de este año. Esta pausa incluye todos aquellos bienes y servicios que forman parte del acuerdo comercial trilateral entre Canadá, México y los Estados Unidos conocido por sus siglas en inglés como USMCA o en español como el Acuerdo Estados Unidos-México-Canadá, mejor conocido como el T-MEC, quedan en suspenso ciertamente, pero no cancelados ni el olvido.

El acuerdo vino un día después de haber “pausado” aranceles en el sector automotriz de las principales distribuidoras de Estados Unidos a nivel global, que conforman General Motors (GM), Ford (F), y Stellantis (STLA).
La visión del Secretario de Comercio de Estados Unidos, Howard Lutnick, un hombre con amplia experiencia empresarial y una visión más pragmática y conveniente es quien se presume puede ser uno de los hombres más cercanos e influyentes en la toma de decisiones respecto de negociar los aranceles tanto con México, como con Canadá y postergarlos, pero jamás claudicando contra China, cada uno según su cada cual. Parece que Lutnick le está dando un macropanorama de 360 grados a Trump en el terreno económico y le ha hecho ver las consecuencias que pueden ser contraproducentes para los Estados Unidos a corto, mediano y largo plazo.
Si bien una de las razones principales y no limitadas al triunfo únicamente por temas macroeconómicos en las elecciones de noviembre celebradas en Estados Unidos, fue la incontrolable inflación de los últimos años que se ha estado viviendo a nivel global y que, particularmente el electorado de los Estados Unidos, al escuchar en ese momento como candidato presidencial republicano a Donald Trump, quien ya había sido presidente, nuevamente podía resolver este enorme problema que afecta tanto los sectores más productivos de las cadenas de suministro y consumo, hasta poder igualmente reducir al máximo el precio que hoy en día aqueja a los estadounidenses por la contaminación de gallinas por el virus de la fiebre aviar y que sigue mermando la oferta y demanda a lo largo y ancho de dicho país, a niveles que podrían parecer un absurdo y es el precio de los huevos y que en un ejemplo más y que aparentemente es incipiente y con una sencillez de resolverse, parece no encontrarse una solución inmediata a un producto de la dieta básica y un problema de cualquier bolsillo de millones de consumidores en cada uno de los 50 estados de la Unión Americana y que se ha visto este efecto negativo al día de hoy, como algo que puede tener un impacto político en la base de MAGA, es decir, todos aquellos que votaron por Donald Trump mismo, porque prometía que si podía resolver un conflicto bélico entre Rusia y Ucrania, es impensable que no pueda aún su propia administración en tan solo mes y medio de haber vuelto a La Casa Blanca, sea incapaz de parar el problema del precio excesivo de este producto avícola y que empiecen pérdidas millonarias para grandes cadenas de súper mercados, almacenes, tiendas, restaurantes ante algo que no puede considerarse como algo menor y de poca relevancia, sino una enorme advertencia y un ejemplo claro y de impacto directo terrible en los bolsillos de los ciudadanos de los Estados Unidos, mismos y hasta ahora no resuelto por el gran y experimentado hombre de negocios y nuevamente presidente del país con la economía más grande el mundo, y saber que si las piezas del ajedrez mundial en el ámbito macroeconómico no se mueven de forma y en tiempo exacto, pueden tener ramificaciones peores a las actuales que según Trump “heredó” por parte “del peor presidente de la historia de los Estados Unidos, el ex-presidente Joe Biden”.
Los aranceles serán una justificación ante el cumplimiento o no, según sea el criterio para Donald Trump, si es que la migración ilegal no se detiene y el tráfico de fentanilo continúa como lo ha sido en los últimos años y meses.
Es poco probable que haya una transición gradual, sino un incremento general a partir del próximo 2 de abril. El tiempo de enarbolar el nacionalismo mexicano por haber hecho esta “llamada” y el haber recibido un cúmulo de halagos el día de hoy del presidente Trump hacia su contraparte la presidenta Sheinbaum, no se puede ostentar como un triunfo real ni tampoco como el freno total de una serie de amenazas que probablemente si no se cumplen al pie de la letra, seguirá otro recurso en la gran caja de herramientas de presión y coerción económicas ya sea hacia México, Canadá o China.
El modus operandi del presidente Trump es el mismo, aranceles, y más aranceles, la pregunta es si en el caso de México, será el Secretario de Comercio, Howard Lutnick y no Marcelo Ebrard, el titular de la Secretaria de Economía del gobierno de Claudia Sheinbaum, el posible reconciliador y elemento clave en hablarle a su jefe, el presidente Donald Trump y enseñarle bajo su propia experiencia que demasiadas medidas draconianas como aranceles e impuestos, pueden ser una herida auto infringida del presidente Donald Trump hacia sus propios ciudadanos y base electoral de MAGA, bajo la consecuencia de que ante impuestos, tarifas o aranceles, en el comercio exterior, el consumidor es el que paga por los platos rotos.
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Jair Arana
Politólogo e internacionalista. Especialista en temas de seguridad, comercio, relaciones bilaterales entre México y Estados Unidos