Ciudad de México, México (27 junio 2024).- Entre teorías e incertidumbre, fue detenido uno de los “inalcanzables” para la justicia de Estados Unidos, Ismael el Mayo Zambada.
Las fotografías salieron después, mucho tiempo después en comparación a otras detenciones. Ahí, el señor del sombrero se veía agotado, cansado y con su salud quebrantada. En el mismo operativo comandado por el FBI sería detenido también Joaquín Guzmán López, el Güero, el hijo de 38 años de narcotraficante Joaquín el Chapo Guzmán.
Los especialistas del ramo sostienen que las familias de ambos personajes, los Mayitos y Chapitos, no tenían una buena relación principalmente desde la caída del Chapo Guzmán, con quien mantenía amistad desde su juventud.
He de ahí la primera teoría, la del engaño: de acuerdo con el New York Times, habría sido el Güero quien invitó al Mayo a visitar unos terrenos al norte mexicano. Sería a las 07:55am cuando ambos criminales volaron desde Hermosillo a un aeropuerto privado cerca de El Paso, Texas, donde ya eran esperados por agentes estadounidenses –o al menos eso se piensa por la falta de acción balística en sitio-.
“El Departamento de Justicia ha detenido a dos presuntos líderes adicionales del cartel de Sinaloa, una de las organizaciones narcotraficantes más violentas y poderosas del mundo”, celebró entonces el secretario de Justicia de Estados Unidos, Merrick Garland en un comunicado.
Gracias a ello, el Güero habría conseguido un castigo legal menor así como un trato favorecedor hacia su hermano ya detenido, Ovidio Guzmán López. La situación de éste último no ha sido aclarada, ya que según los reportes estadunidenses habría sido liberado días antes; lo cual fue negado (aunque no detallado) por el embajador norteamericano Ken Salazar.
Por su parte, el Departamento de Justicia de Estados Unidos apuntó que ambas aprehensiones fueron resultado de múltiples actos de investigación y operativos durante los últimos años. Una medalla que gustosamente celebra el presidente Joe Biden y su segunda al mando, Kamala Harris, en su camino por un nuevo periodo en la Casa Blanca.
La periodista mexicana Anabel Hernández reforzaría esta teoría al señalar que el Mayo “entendió todo solo cuando aterrizó” en Santa Teresa, Nuevo México, “no se entregó, pensó que iba a otra ubicación, no sabía que iba llegar a Estados Unidos. Fue una operación del FBI planeada durante más de un año”.
Pero no todo es miel sobre hojuelas en la justicia estadunidense, ya que por ahora el caso es peleado por la corte federal de distrito este de Nueva York y la corte de distrito norte en Chicago.
Del Mayo se sabe todo y nada. Huérfano de padre, tuvo que empezar a trabajar desde los 12 años para ayudar a su familia y fue su tío, entonces dedicado a la siembra de amapola y mariguana, quien le empleó como peón de campo. Tiempo después, en un ingenio azucarero de El Dorado, Sinaloa, conoció a su cuñado Niko, con quien arrancaría la vida de narcotraficante que lo acompañó hasta su detención.
“Dado que no fue una entrega pactada sino una captura, el capo no tuvo tiempo de nombrar oficialmente a un sucesor dentro de su facción, aunque es sabido que su brazo derecho y natural heredero es su hijo Ismael Zambada Sicairos, mejor conocido como el Mayito Flaco, de 42 años”, apunta la investigadora en su columna.
Ahora, él será quien decida si irse o no contra los Chapitos, con quienes el Mayo había tratado de mantener una frágil tregua territorial desde la aprehensión de Joaquín padre. En este escenario, fue que don Mayo pidió a su familia dejar el país desde principios de año.
Y es que la relación entre el Chapo y el Mayo no ha sido del todo ajena al ojo público. “Narcos” y otras series de narcocultura la ha retratada como vertiginosa y cercana en diversos periodos, siempre divididos por el territorio y uso de sus contactos en la política mexicana.
Julio Scherer García, ese periodista que llegó a la casa del capo, lo pudo describir como un hombre de tierra y de familia; “el monte es mi casa, mi familia, mi protección, mi tierra, el agua que bebo”, le había contestado entonces.
Gracias a esta entrevista pudimos entrever la personalidad del Mayo: fuerte, dominante, precavido en extremo, alejado de cualquier reunión o del mundo exterior, cercano a su tierra y a sus orígenes; rodeado de equipo táctico y de gente de su confianza.
“A mí me agarran si me estoy quieto o me descuido, como al Chapo. (…) -¿Lo atraparán finalmente? –En cualquier momento o nunca. (…) –Hasta hoy no ha aparecido por ahí un traidor, expresa de pronto para sí”, recuerda esa crónica.
Por su parte, la ficción lo ha mostrado feroz y desconfiado, también determinado y sanguinario. Lo último ha sido confirmado por los múltiples asesinatos ordenados por su dedo. Lo cierto es que ninguna serie le ha hecho justicia a la historia que iniciaron los entonces jóvenes Joaquín el Chapo, Mayo y Juan José Esparragoza Moreno el Azul, al conformar el ahora reconocido cartel de Sinaloa.
Ismael era el encargado de la logística y del traslado de los cargamentos rumbo a Estados Unidos, esto desde la sombra y con mucho éxito. Así lo consiguió gracias a la creación de túneles en zonas fronterizas y al uso de trenes, barcos, incluso submarinos y avionetas.
Se sabe que antes de llegar con el Chapo, operó también en el cártel de Guadalajara y el de Juárez, donde conocería y se acercaría a Amado Carillo, el Señor de los Cielos. Desde entonces a la fecha, mucho ha cambiado.
Acompañado de su abogado, Frank Pérez, el capo se declaró no culpable ante la jueza Anne T. Berton, en la corte de distrito oeste de Texas, el 26 de julio. Ahí vimos a un Mayo débil, desde una silla de ruedas de la cual solo se levantó para hablar de su presunta inocencia. Su representante legal ha sido firme ante los medios de comunicación, “no se entregó voluntariamente”.
“Una travesura épica, única en la vida. El viejo fue engañado”, agregó una fuente policial para Los Angeles Times.
Y no fue el único. El gobierno de México vio pasar la avioneta y también la oportunidad de aprehender al capo por el que se ofrecerían hasta 15 millones de dólares. Incluso, desconoce si éste se entregó o en realidad fue un trabajo de investigación norteamericano celebrado bajo las pestañas del presidente Andrés Manuel López Obrador.
“Pues sí, estaban perseguidos ellos. Pero participó, en este caso, parece que fue el FBI. Entonces hay que esperar más información (de Estados Unidos)”, declaró también la virtual presidenta Claudia Sheinbaum.
En efecto, eran perseguidos. Incluso, se habría filtrado que el señor del sombrero habría hablado y negociado con el gobierno norteamericano para entregarse, esto durante los últimos tres años. Sin embargo, no se habría llegado a ningún acuerdo al parecer.
Este hecho da fuerza a la teoría de la entrega voluntaria, ya que el capo reconocía su frágil estado de salud y avanzada edad; además, le pesaría el hecho de estar alejado de sus hijos y otros familiares (algunos, incluso, presos en Estados Unidos).
No será hasta que el FBI, la DEA o el mismo presidente Biden expliquen el cómo. En tanto, lo único cierto es que Ismael el Mayo Zambada yace tras las rejas esperando la forma que tomará su futuro.
Por la Redacción