Ciudad de México, México (25 de marzo de 2020).- La Organización Mundial de la Salud (OMS) decretó desde 1999 las fases de una pandemia que se pueden dividir en dos partes. De la primera a la tercera son para prepararse frente a una pandemia y planear las respuestas. Mientras que de la cuarta a la sexta son para respuestas y esfuerzos de mitigación.

Con base en una de pandemia reciente, la de influenza H1N1 en 2009, la OMS propuso estas 6 fases:

  • Fase 1: Se notifica que un virus que generalmente circula entre los animales puede causar infecciones humanas. Así ocurrió con la influenza, la cual, por lo regular, circula entre las aves, y con el COVID-19.
  • Fase 2: El virus causa una infección humana. A partir de ese momento, se considera una posible amenaza de pandemia.
  • Fase 3: En este punto, el virus animal o animal-humano reasociado causa casos esporádicos o “pequeños conglomerados de enfermedad en personas”. Sin embargo, aún no hay transmisión de persona a persona, o al menos no suficientes para que haya brotes comunitarios.
  • Fase 4: Se comprueba, como ocurrió con el COVID-19, que el virus se transmite de persona a persona. Comienzan los brotes comunitarios. Aunque no es inevitable, en este escenario, la pandemia, hay mucho más riesgo de que ésta ocurra.
  • Fase 5: El virus se propaga de persona a persona al menos en dos países de la región de la OMS. En este punto, la pandemia es casi inminente, por lo que se deben organizar para su ejecución las estrategias de mitigación.
  • Fase 6 o Fase Pandémica: Ya hay brotes comunitarios en, al menos, otro país de una región distinta a la OMS. Durante esta fase, como ocurrió con el COVID-19 y la influenza H1N1, se declara la pandemia.

La OMS, sin embargo, también toma en cuenta un periodo donde, aunque la ola de propagación de actividad baja, pero podría repuntar. Es hasta el periodo post-pandémico donde el virus y su actividad vuelve a un nivel habitual; tal como el caso de la influenza, que se convirtió en estacional.

Con información de Radio Formula