Ciudad de México, México (12 de noviembre de 2018).- Stanley Martin Lieber ha muerto a los 95 años, según ha informado su hija al portal estadounidense TMZ. Murió en su casa de Los Ángeles.

Su vida se basó hasta el último minuto en un propósito: “Solo quiero divertirme”. Soñaba con escribir la gran novela americana. Por eso, cuando le encargaron cómics de monstruos, modelos y vaqueros decidió no manchar su nombre y firmar con el seudónimo Stan Lee.

Nunca llegó a ser novelista; 50 años después de renunciar a su sueño lo reconocía: “No tendría paciencia como novelista. Me sentaba siete horas y acababa el cómic ese día, era el mayor placer. No me queda nada por hacer pero si me jubilara, solo querría escribir”.

Lee transformó la industria del entretenimiento. Spiderman, Patrulla X, Vengadores, Daredevil o Dr. Strange son algunos de los héroes con los que plagó el universo Marvel, pero su mayor creación fue el propio personaje de Stan Lee. Su imagen y forma de comunicar eran icónicas, tenía muñecos y decenas de créditos como actor.

En su adolesencia, su tío le invitó a las oficinas de su editorial, entonces Timely Comics. Stan no sabía nada de historietas, pero Joe Simon, redactor jefe, lo contrató al instante.

Su primera creación fue Destroyer, superpoderoso doctor antinazi. A los 19 ya era redactor jefe.  El 8 de agosto de 1961 llegó a las estanterías Los Cuatro Fantásticos y todo cambió y sin saberlo, la semilla del universo Marvel estaba plantada. Pronto las antologías de monstruos y modelos fueron sustituidos por héroes imperfectos como Hulk, Thor, Spiderman, Iron Man o Los Vengadores, donde Lee recuperó al Capitán América de Simon y Kirby como héroe fuera de lugar. Su mensaje iba más allá de las peleas. Lee fue el primero en trasladar al cómic asuntos como la drogodependencia o en presentar superhéroes negros como Halcón o Pantera Negra.

Lee se convirtió en el rostro y mensaje de Marvel, respondía el correo y narraba los dibujos en TV. Las cabeceras leían ‘Stan Lee presenta’.

En 1972 dejó de ser redactor jefe para heredar el título de editor que mantuvo hasta 1996. Era una celebridad, el icono del cómic que había despertado la pasión de autores y cineastas. Solo le quedaba alcanzar Hollywood.

Kevin Smith fue el primero en aprovechar su vena cinematográfica al transformarlo en sabio mentor en Mallrats. Pero fue la colonización de Hollywood de sus personajes lo que le dio una segunda vida en los focos. Sus decenas de cameos en pantalla eran lo más esperado por los seguidores, desde su aparición entre la multitud en X-Men hasta colarse en el póster de Deadpool o interpretar al cartero de Los 4 Fantásticos.

Lee nunca dejó de escribir, tanto en proyectos puntuales con Marvel como desarrollando productos como Stripperella. Fundó su productora, en 2015 lanzó su autobiografía en viñetas y meses después estrenó la teleserie Stan Lee’s Lucky Man.

Redacción