Ciudad de México, México (3 de septiembre de 2018).- Saúl “Canelo” Álvarez está en los últimas días de su preparación antes de medirse el 15 de septiembre con Gennady Golovkin por el título de peso medio. Es la pelea más atractiva del año y la posible culminación de una rivalidad deportiva que se ha vuelto un tanto personal.
El principal motivo de la animosidad gira en torno a la suspensión de Álvarez por arrojar positivo a dos controles antidopaje a principios de este año. También fue el motivo por el que la pelea se pospuso cuatro meses, costándole a ambos peleadores incontables millones de dólares, y la razón por la que el campeón mexicano ha permanecido fuera del ring durante la mayor cantidad de tiempo en su carrera profesional de 13 años.
“Esta es mi pelea más grande, el inicio de un nuevo capítulo, el segundo capítulo de mi carrera”, dijo el mexicano. “Será un gran triunfo para mí, saldré de esta pelea con nueva energía”.
Después de cometer lo que insiste fue un error involuntario al comer carne contaminada en México, Álvarez está determinado a reafirmar su supremacía y recuperar su reputación. Reconoce la rectitud de su sanción, pero también ansía llegar al punto en que no se hable más del tema.
“La negatividad no me afecta”, dijo Álvarez. “Siempre me concentro en lo que hago. Tengo que pensar en la pelea. Si (Golovkin) piensa todo el tiempo en mí, no está pensando en la pelea.
Redacción