protesta venezuela

Carácas, Venezuela (10 de abril de 2017).- Cientos de policías y guardias nacionales reprimieron a miles de manifestantes con gases lacrimógenos y balas de goma, que protestaban por varias avenidas y la principal autopista de Caracas en la segunda semana de manifestaciones contra el gobierno del presidente Nicolás Maduro y el Tribunal Supremo de Justicia.

Al menos doce personas resultaron heridas por golpes y el impacto de bombas lacrimógenas por parte de la Guardia Nacional Bolivariana y la Policía Nacional Bolivariana, indicó el alcalde del municipio capitalino de Chacao, Ramón Muchacho.

Cientos de opositores fueron reprimidos por policías y guardias nacionales que comenzaron a lanzarles gases lacrimógenos para evitar que avanzaran hacia el centro de Caracas.

Algunos jóvenes manifestantes, con guantes y los rostros cubiertos con telas y máscaras, se enfrentaron con las autoridades con piedras y otros objetos contundentes al tiempo que les devolvían algunas de las bombas lacrimógenas.

Tras condenar la acción de los cuerpos de seguridad, el dirigente y excandidato presidencial Henrique Capriles dijo a la prensa que la oposición seguirá en las calles hasta el que el gobierno “entienda que tiene que respetar la constitución”, y permita la realización de elecciones, abra un canal humanitario para medicinas y alimentos, anulen todas las sentencias contra el Congreso y liberen a los opositores detenidos.

Las manifestaciones callejeras, que se iniciaron el 30 de marzo, han dejado un muerto, varias decenas de heridos y más de un centenar de detenidos en Caracas y varias ciudades del interior.

Las tensiones se recrudecieron la semana pasada luego de la decisión de la Contraloría General, vinculada al oficialismo, de inhabilitar a Capriles para participar en eventos electorales por 15 años por supuestas irregularidades administrativas en la gobernación de estado central de Miranda, que él dirige.

Las protestas contra el gobierno se dan en medio de un contexto de una crisis económica dominada por una inflación de tres dígitos, una severa escasez de alimentos, medicinas y otros bienes básicos y una fuerte recesión económica.

Redacción