Estados Unidos ( 26 de septiembre de 2016)-. El primer debate entre los candidatos a la Casa Blanca, Hillary Clinton y Donald Trump, ha sido tenso y ha estado marcado por las constantes acusaciones que ambos aspirantes han intercambiado sobre sus respectivos pasados.

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La demócrata ha puesto en duda los negocios del magnate e incluso le ha reprochado sus comentarios racistas y machistas, mientras que el republicano ha cuestionado la experiencia política de Clinton y ha recordado la polémica con sus correos electrónicos.

Clinton y Trump han chocado de frente en el esperado cara a cara. Desde la Universidad de Hofstra, en Long Island, Nueva York, y durante los más de 90 minutos que ha durado el enfrentamiento, los candidatos se han lanzado duros ataques: la demócrata ha utilizado el pasado empresarial de Trump y este le ha respondido desprestigiando sus numerosos años en política y su experiencia como secretaria de Estado (2008-2012).

Sin embargo, los dos líderes políticos han intentado poner en valor sus trayectorias. “Este país necesita alguien que sepa algo de dinero”, ha asegurado Trump.

Clinton, por su parte, ha aprovechado una acusación del republicano sobre el tiempo invertido en prepararse para el debate para remarcar su veteranía: “Me acusas de prepararme para el debate. Y sí, lo hice. ¿Sabes qué más? Me preparé para ser presidenta. Como debe ser”.

Ya en el primer bloque, centrado en economía, los aspirantes sacaron los cuchillos. Clinton ha iniciado su discurso apostando por una “economía para todos”, no solo para las personas con más recursos y se ha remontado a los orígenes de los negocios de su rival para recordar que su imperio comenzó gracias al capital de su padre.

Trump, por su parte, ha comenzado prometiendo una importante bajada de impuestos para las empresas e insistiendo en que deben detener la huida de empleos hacia otros países.

El republicano, además, ha señalado que es necesario renegociar los acuerdos comerciales de Estados Unidos. En concreto, ha criticado con dureza el NAFTA -el acuerdo comercial entre EE.UU., Canadá y México que se negoció durante el mandato de Bill Clinton, en los años 90-. “Es el peor acuerdo de la historia”, ha asegurado.

Ambos aspirantes se han acusado de no presentar propuestas concretas y ambos han coincidido en que los planes de su rival serían desatrosos para la economía estadounidense. Según Clinton, las políticas del magnate destruirían 3,5 millones de empleos y las suyas crearían 10 millones de puestos de trabajado.

El republicano, por contra, ha subrayado en numerosas ocasiones que Clinton lleva décadas en política y no ha conseguido nada: “Por qué justo ahora empiezas a pensar en soluciones y no durante los últimos 30 años?”, le ha preguntado. “Mucha acción, muy bonito, pero no va a hacer nada y nuestro país sufre por gente como la secretaria Clinton”, ha añadido el magnate.

RTVE