Ciudad de México, México ( 24 de abril de 2016)- El segundo  último  informe de Ayotzinapa presentado la mañana por el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), de  la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), reveló que las desapariciones de los 43 estudiantes de Ayotzinapa ocurrió en una amplia coordinación entre el crimen organizado y la policía.

“Hubo una coordinación entre las policías con la finalidad de generar un círculo de control para evitar la salida de los autobuses de Iguala (…) los ataques se dieron al menos hasta las 02:00 h, (…) y en un territorio que se extendió al menos 80 kilómetros en línea por la carretera Iguala-Chilpancingo, y una fuerte movilización policial, al menos de la policía de Huitzuco”, declaró  la integrante del GIEI Ángela Buitrago.

cencos informe 14 de abril portada

 

Buitrago señaló que no hay datos que comprueben que los estudiantes intentaban boicotear algún acto político en Iguala o que estuvieran vinculados con la delincuencia organizada.

También detalló que la “movilización de la policía de Huitzuco esa noche en las horas clave de los ataques contra los estudiantes normalistas”.

Incluso, hubo conexión entre los grupos armados y policías de Iguala, Huitzuco, Guerrero y Cocula.

“Los nuevos datos muestran un grupo aún más numeroso de gente implicada en el caso y que se habría movilizado para levantar un cerco en la carretera donde se preveía el escenario de huida de los normalistas, y específicamente refuerza la hipótesis del 5º autobús señalada en el primer informe del GIEI”.

“La movilización de la policía de Huitzuco, con unos 25 efectivos y seis patrullas, para llevar a cabo, aparentemente, un retén (…) sin ningún motivo declarado, durante las horas claves de esa noche” se producían al mismo tiempo que los ataques contra los normalistas y contra el equipo de fútbol “Los Avispones” de Chilpancingo.

Los expertos del GIEI indicaron también que la identificación plena de un quinto autobús tomado a la fuerza por los estudiantes la noche del 26 de septiembre de 2014 y en el que cree pudo haber droga escondida “no se ha realizado de forma conveniente”.

En conferencia de medios, precisó que tras los ataques a los normalistas, solicitaron el auxilio del batallón 27 desplegado en la zona y que la respuesta fue que no podían apoyar porque no era su jurisdicción.

Los sobrevinientes declararon, según el informe, que transcurrió mucho tiempo antes de que fueran atendidos en el Hospital General de Iguala, especialmente durante las primeras horas.

Acusan tortura

El Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), de  la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) reportó que existe fuerte evidencia de que la policía mexicana torturó a algunos de los sospechosos clave en el caso de las desapariciones.

El estudio indica que 17 de los aproximadamente 110 sospechosos detenidos mostraron signos de golpes.

De hecho, apunta a que Gildardo López Astudillo, ‘El Gil’, jefe de sicarios del cártel Guerreros Unidos, sufrió ruptura deun tímpano.

Finalmente, reiteraron que los cuerpos de los normalistas no fueron incinerados en el basurero de Cocula.

Redacción