Si no todo México al menos Veracruz debió encontrarse de fiesta por ser anfitrión de la XXIV Cumbre Iberoamericana. Boca del Río recibió a mandatarios y cancilleres de 22 países que se dieron cita para reencontrar una identidad económica, cultural y tecnológica que impulse las relaciones entre las naciones de la Iberoamérica.

El nombre del inmueble donde se llevaron a cabo los trabajos, el World Trade Center, desentonaba con el espíritu, pero dejando de lado el anglicismo, los representantes de América Latina, España, Portugal y Andorra acudieron para combatir la desigualdad y el desarrollo. O al menos eso pretendían en el discurso oficial porque en la calle la desigualdad se hizo más evidente que nunca. El impresionante operativo de seguridad alrededor del centro de convenciones desquició el Boulevard Ruiz Cortines y la Avenida Ejército. El resultado fue un tráfico infernal que complicó la vida de muchos hombres y mujeres. Personas que soslayaban la importancia de tener al rey de España pisando el mismo suelo que ellos (Bueno. No exactamente el mismo, pero ustedes saben a lo que me refiero). Para muchos veracruzanos solo importaba llegar temprano al trabajo para poder cobrar completo el salario de ese día.

En la calle, la Plaza Américas tuvo que cerrar su estacionamiento y muchos comercios de plano no abrieron los días 8 y 9, debido al cerco que impuso el Estado Mayor Presidencial. Los habitantes de los complejos residenciales y condominios cercanos al WTC sudaron aceite para poder entrar y salir de sus cocheras, debido a los kilómetros y kilómetros de vallas dispuestas por el equipo de seguridad presidencial.

La prensa extranjera no podía creer cómo los organizadores no fueran capaces proveer un bus, auto, triciclo o patineta que los llevara de los eventos alternos al hotel donde se instaló la sala de prensa, misma que sirvió como punto de reunión. Ahí, los funcionarios se encargaban de pastorear a los reporteros, llevándolos de una conferencia a otra, para después devolverlos a la sala de prensa. Este viacrucis se debía a que el color de la acreditación es la única ley en grandes eventos como este. La charola de prensa tenía la particularidad de activar la intransigencia de los encargados de la seguridad.

Esta cumbre no fue festiva. Tampoco fue un evento colorido. Para empezar, cinco presidentes decidieron no acudir a la Cumbre. Los mandatarios de Brasil, Argentina, Venezuela, Cuba, Bolivia y Nicaragua destacaron por su ausencia.

No por nada se decidió que la próxima Cumbre se realizará no ya cada año, como desde 1991 se acostumbra, sino que ahora será una Cumbre bianual.

La raza cósmica -a la que alguna vez aludió Vasconcelos- debe sentirse muy decepcionada. Ni hablando el mismo idioma podemos terminar de entendernos.

Como era de esperarse, el tema de los derechos humanos y la transparencia no formó parte de la agenda. Los trabajos se enfocaron en educación, cultura e innovación. Al fin que nadie quería hablar de la desaparición de 43 normalistas, la balacera de Tlatlaya ni de el mejor método para financiar una mansión blanca.

En cambio, se puso especial énfasis en subrayar la importancia de atender dos problemas:

1.- El 25% de la población iberoamericana es joven y no tiene acceso al mercado laboral.

2.- Nuestra gente que ya está dentro del mercado laboral no ha sido capacitada de manera adecuada ni mucho menos constante. Tenemos un déficit de competencias laborales. Ed decir, personal poco calificado. Nadie ha querido apostarle a sus propios empleados. ¿Pa qué?

América Latina no ha querido invertir y ese auge exportador que alguna vez tuvimos ya no va a volver.

De hecho, los especialistas redujeron el pronóstico de crecimiento para toda América Latina. Nos falta competitividad.

“Hay que apuntalar la inversión en infraestructura y en la formación de capacidades y competencias endógenas” dijo Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la CEPAL.

Pero son momentos mezquinos, me temo.

Descontento

“Menos del 40% de los latinoamericanos están contentos con el desarrollo de su democracia”, dijo el Secretario General de la OCDE, (mi tocayo) Ángel Gurría.

¿A alguien le sorprende?

Una frase del presidente de Uruguay, José Mujica, puso a pensar a algunos: Una sociedad no puede construir felicidad de largo plazo si no cree en el rumbo de la política.

Pero nuestra política se está convirtiendo más en un asunto de fe que de certezas. En México sobran evangelistas y apocalípticos. Se venden ilusiones cuando lo que se ansían son resultados.

#FaltaLegislar

Aun así, el secretario general de la OCDE aseguró que Latinoamérica requiere una segunda ola de reformas (¿transformadoras?) que hagan a esta región más competitiva.

Vamos a tener que seguir poniendo nuestras esperanzas en don Beltrone, Gamba y Ano-rve.

Que paaaadre :

Botella al mar

galle 11

El día de la inauguración -y pese al fuerte operativo de seguridad- un grupo de personas se coló frente al centro de convenciones sede de la Cumbre Iberoamericana. Rápidamente, se pusieron unas playeras negras. Cada espalda tenía escrita una letra blanca. Pronto descubrieron su mensaje: “Faltan 42. Fuera Peña”.

El timing fue malo. Se adelantaron 6 horas y ningún mandatario pudo ver ese efímero mensaje.

No todo está perdido

Dicen que, al final, esta cumbre no fue del todo un desperdicio. A algunos les sirvió para “desconstipar” su nariz con el aire salitroso del mar. Dicen…

Ángel Gallegos ( @gallegoso )