Ebrard

Foto: Especial

BAJO RESERVA

Ni pío, aunque sea en Twitter, ha dicho el ex jefe de gobierno Marcelo Ebrard de la renuncia deCuauhtémoc Cárdenas al PRD. Don Marcelo no ha respondido ni al vaticinio del líder perredistaCarlos Navarrete de que sería el próximo en salirse de ese partido al que ya ha dejado abandonado hace mucho. Ebrard prefirió hacer oídos sordos a lo dicho por Navarrete y reservar sus comentarios para mejor ocasión. Lo único que lo pudo sacar del mutismo fue, eso sí, el fallecimiento de Roberto Gómez Bolaños, Chespirito, cuyo deceso sí mereció del ex jefe de gobierno un mensaje de lamento, y un sentido adiós en Twitter.

Tomada de @cencos

Tomada de @cencos

GUILLERO SHERIDAN

Es justificado y muy necesario el reclamo para impedir que los encapuchados contaminen las marchas y protestas ciudadanas con su violencia. El puñado de activistas que veneran a Molotov secuestran las intenciones de miles de manifestantes, pervierten su mensaje y azuzan una belicosidad contraproducente para todos, salvo para ellos: una minoría que se arroga privilegios autoritarios no menos abominables que los de aquellos a quienes dicen combatir y a los que, paradójicamente, terminan por emular.

Alguna autoridad secuestró a un acelerado. Es obvio que esa autoridad debe pagar por cometer una detención al margen de la ley (no se diga de la sensatez). Pero también es desconcertante que los miles de manifestantes que les exigen a los encapuchados mostrar el rostro como prueba de civilidad, incorporen al rostro de su indignación el de alguien habituado a esconder el propio. En estos días de pasmosos virajes, ha sido muy extraño observar que los anarkos que fueron acusados de ser “infiltrados del gobierno” se rediman de pronto como víctimas inermes.

008o1pol-1 (1)

Foto: La Jornada

ASTILLERO

Vapuleado en las encuestas de opinión (sondeos como los que en su momento electoral utilizó con marrullería, en complicidad con ciertos medios y columnistas, para apuntalar la versión de que iba delante de manera irreversible en los comicios de 2012), Enrique Peña Nieto considera que ha llegado la hora de asomarse al lugar de los crímenes, así que este miércoles estará en Iguala, convenientemente convertido en el municipio expiatorio, como si la podredumbre integral del sistema se redujera a ese municipio guerrerense y sus alrededores.

El jefe máximo del sistema en crisis pretende confinar las responsabilidades al ámbito municipal, con Iguala como jurisdicción ejemplar y el resto del país como tierra susceptible de caer en la consideración discrecional de que ha sido alcanzada por los tentáculos del crimen organizado (que llegan mucho más alto, a niveles estatales y federal, en cuanto a políticos y fuerzas policiacas y armadas en general). Ahora, el pulgar voluble del césar de Los Pinos podrá declarar que en determinado municipio hay indicios de contubernio de autoridades con el narcotráfico y conexos para que opere una especie de extinción de dominio local para pasar al mando pinolero, si es que el solícito congreso federal aprueba en sus términos las pretensiones expansivas de Peña Nieto (pretensiones que recibieron el beneplácito del Departamento de Estado del gobierno gringo, donde consideraron muy afortunado el decálogo de medidas que acá a muchos parecieron efectistas, repetitivas e insuficientes. Lo curioso del caso es que la fuente de esa declaración dada a la agencia Efe fue una alta funcionaria de ese Departamento, pero la cual solicitó el anonimato: http://bit.ly/12ht0Jv . Tragicómica postura de la potencia imperial que apoya a Peña Nieto pero sin dar la cara).

Tomada de @IrvingPineda

Tomada de @IrvingPineda

ROMÁN REVUELTAS RETES

Hace ya buen tiempo que se promueve –por pura comodidad, supongo, y también porque no vivimos en un autentico Estado de derecho— la perversa confusión entre la represión abusiva y el simple ejercicio de la autoridad. Y, además, el interesado victimismo de los provocadores hace que cualquier intervención de las fuerzas de seguridad sea denunciada como el acto, arbitrario y opresor, de un “sistema autoritario”. Como si México no hubiera cambiado y viviéramos todavía en los tiempos del antiguo régimen. Como si no tuviéramos, justamente, esa muy dudosa libertad de saquear, incendiar y destrozar sin afrontar castigo alguno. Lo peor, sin embargo, es que cuando por fin responden las autoridades entonces parece que arrestan sin ton ni son a personas que no tienen nada que ver con los desmanes. Tal es el desmadre que estamos viviendo en México…

CARLOS PUIG

En México, la víctima se sabe afuera de un edificio vasto y laberíntico y, a la vez, cercano. E indefensa como en la parábola de Franz Kafka “ante la ley”. Un campesino, víctima de alguna injusticia, se halla frente a la puerta de la ley cuyo guardián ha de impedirle el acceso y hacerle gastar su tiempo en una plática dispersa que desata preguntas y respuestas sin fin. Exasperantes. La víctima escucha al guardián decir: “Si tan grande es tu deseo de entrar, inténtalo. Pero recuerda que soy muy poderoso. Y el último de los guardianes. Entre salón y salón hay otros guardianes, de mayor poder que el anterior. El tercer guardián es tan terrible que yo no puedo mirarlo siquiera”. Pasan los años y la víctima envejece. Ya moribunda solo le resta una cuestión: “¿Por qué en todos estos años nadie más que yo pretendió entrar?”. El guardián responde: “Porque esta entrada estaba solo para ti. Ahora la cerraré”.

El párrafo anterior es un fragmento de Campo de guerra, el trabajo de Sergio González Rodríguez que en abril de este año ganó el premio Anagrama de Ensayo y que ayer tuve el gusto de comentar en la Feria Internacional del Libro.

Por: Redacción