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Independientemente al escándalo de la famosa casa blanca, desperté esta mañana con el sobresalto de saber que el gobierno mexicano pagaría cerca de 590 millones de pesos al consorcio China Railway Construction por echar atrás la licitación del tren rápido México-Querétaro.

En un retruécano del cochino destino los mexicanos podríamos terminar pagando el hospedaje, las copias y hasta los chescos de los representantes chinos encargados de presentar su proyecto ejecutivo.

“No me queda claro que se tenga que indemnizar porque ahí hay un tema de favorecimiento a una de las empresas y en todo caso lo que debe haber son sanciones para quien facilitó ese favorecimiento”, dijo Jorge Luis Preciado, y añadió “no es un tema de que se tenga que pagar y ya, creo que se tiene que litigar el  tema durante más tiempo. Y, por supuesto, yo creo que el Gobierno mexicano no tiene que pagar ni desembolsar ningún solo peso”.

El secretario Gerardo Ruiz pudo haber tomado una decisión muy cara para los mexicanos al haber autorizado una licitación tan cuestionada. Esperemos que su permanencia no nos cueste aún más.

Por lo pronto, el nombramiento de la nueva Subsecretaría de Transporte nos hace pensar más en mascotas que en eficiencia. Yuriria Mascott tendrá entre sus manos la nueva licitación del polémico tren bala mexicano.

GERARDO-RUIZ-ESPARZA

A ver si no se pone la cosa del Ascott.

Esta-bros Cabro-nes

Foto: Archivo

Foto: Archivo

¿Alguien se acuerda de don Jesús Ramírez Estabros, aquel maravilloso personaje que logró la proeza de jugar con una casaca pero anotar para el equipo contrario?  El genio que trabajaba para Iberdrola al mismo tiempo que despachaba desde la Coordinación de Vinculación de la Oficina de Presidencia ¿No se acuerdan? Bueno. No importa.

Solo me vino a la mente en estas noches molestas donde el zumbido de un Sistema Nacional Anticorrupción no me deja dormir.

Ángel Gellegos ( @gallegoso )