Ciudad de México (15 de septiembre 2026).- La iniciativa de reforma constitucional de la presidenta Claudia Sheinbaum para exigir a quienes aspiren a la Presidencia de la República o a una gubernatura renunciar a otra nacionalidad enfrenta posiciones encontradas en el Senado, incluso entre legisladores aliados de Morena.

La división podría complicar la mayoría calificada necesaria para aprobar la reforma en la Cámara alta, una vez que sea avalada por la Cámara de Diputados. Al tratarse de una reforma constitucional, el proyecto requiere además la aprobación de la mayoría de las legislaturas estatales.
La propuesta plantea que quienes ocupen la Presidencia de la República o una gubernatura antepongan el interés de México a cualquier otra nacionalidad.
Uno de los primeros cuestionamientos surgió del senador del Partido Verde Luis Armando Melgar, quien advirtió sobre el posible impacto de la medida para millones de mexicanos residentes en el extranjero y pidió evitar disposiciones que puedan convertirse en “trajes a la medida”.

“Hay que ver con mucho cuidado que no se hagan trajes a la medida y que no se le pongan nombre y apellido a este tipo de iniciativas (…) sí es un acto discriminatorio y sí hay que pensar el mensaje que estás mandándole a millones de mexicanos que son nuestros hermanos”.
El senador chiapaneco sostuvo que la propuesta representa “un gran agravio para millones de mexicanos que viven en el exterior”, por lo que consideró necesario revisar lo que establecen la Constitución y las leyes antes de tomar una decisión.
También dentro del Partido Verde, la senadora Maki Ortiz pidió analizar con mayor profundidad la iniciativa, particularmente sus posibles efectos sobre ciudadanos que ya cuentan con derechos políticos por tener doble nacionalidad.
“Tenemos que analizarlo muy bien, para tomar una decisión que sea justa; no nada más para nosotros, ni para senadores, ni diputados que puedan tener doble nacionalidad. No. Para todos los ciudadanos de frontera que tienen doble nacionalidad o todos los que viven en Estados Unidos”.

Ortiz planteó además revisar la diferencia entre quienes adquirieron otra nacionalidad por nacimiento y quienes la eligieron posteriormente, así como las implicaciones de reconocer el derecho a votar, pero limitar el de ser votado.
“La lealtad no tiene que ver con una bandera alta, tiene que ver con el corazón, con la educación, con los valores; entonces pues hay muchos ejemplos de compañeros que han ejercido puestos teniendo doble nacionalidad importantes como gubernaturas y pues la verdad nunca hemos visto un problema de lealtad”.
La senadora aclaró que ella no tiene doble nacionalidad, pero insistió en que el tema debe ser discutido dentro de su grupo parlamentario antes de fijar una posición.
Angel Gallegos