Cd. de México (15 de abril 2026).- Senadoras y senadores del Partido Revolucionario Institucional manifestaron su respaldo al proyecto de decreto por el que se expide la nueva Ley Federal de Cine y el Audiovisual; sin embargo, advirtieron riesgos en su aplicación, en particular por posibles intervenciones del Estado en el mercado y por la falta de presupuesto para garantizar su efectividad.

La senadora Karla Toledo señaló que el cine mexicano atraviesa un contexto adverso tras recortes presupuestales y la desaparición de fideicomisos, situación que debilitó toda la cadena productiva del sector. Indicó que esta reforma representa un paso para corregir rezagos, mediante la actualización de un marco jurídico que permaneció sin cambios durante décadas.
Destacó que la iniciativa amplía su alcance al incluir plataformas digitales, en respuesta a un nuevo modelo de consumo de contenidos. Subrayó la importancia de fortalecer la cuota de pantalla para garantizar la presencia del cine nacional tanto en salas como en entornos digitales, así como los avances en accesibilidad, como subtítulos y doblaje.
No obstante, advirtió que el artículo 27 abre la posibilidad de intervención del Gobierno Federal en la fijación de precios de taquilla, medida que podría generar desequilibrios financieros y afectar a las empresas del sector. “El Estado debe fomentar y fortalecer, pero no sustituir al mercado”, puntualizó.
Por su parte, el senador Rolando Zapata afirmó que esta legislación reconoce al cine como un derecho cultural y una industria estratégica, generadora de empleo y promotora de la proyección de México en el mundo. Señaló que la reforma busca corregir asimetrías frente a contenidos globales y fortalecer la producción nacional en un entorno digital competitivo.
Finalmente, las y los legisladores del PRI coincidieron en que el éxito de la ley dependerá de su correcta implementación y de la disponibilidad de recursos suficientes. Advirtieron que, sin presupuesto, la reforma quedará en el papel, por lo que exigieron su consolidación como una verdadera política de impulso cultural y no como un instrumento de control.
Redacción