Cd. de México (11 julio 2025).- En el marco de la conferencia magistral “Dimensiones de la Seguridad Nacional”, organizada por la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) y el Congreso de la Unión, académicos, mandos militares y especialistas en seguridad coincidieron en que México carece de un verdadero programa de seguridad nacional, lo que ha derivado en una mayor vulnerabilidad del Estado ante amenazas externas e internas, particularmente el crimen organizado, al que calificaron como el principal riesgo para la estabilidad nacional.

El profesor y asesor en seguridad Gerardo Rodríguez Sánchez Lara, de la Universidad de las Américas Puebla, fue enfático al señalar que la delincuencia organizada rebasa actualmente la capacidad operativa del Estado mexicano y ha adquirido una dimensión transnacional, al incursionar en delitos como el tráfico de drogas, la trata de personas y el terrorismo.
“Lamentablemente la delincuencia organizada en este país tiene componentes que rebasan la actuación del propio Estado mexicano y es una delincuencia organizada que le adjuntamos otro apellido, transnacional. ¿Y cuáles son los fenómenos vinculados con la delincuencia organizada transnacional? No solamente el tráfico ilícito de estupefacientes, precursores químicos, también está vinculada el tráfico y trata de personas, el terrorismo, el terrorismo es un delito transnacional, entre otros muchos temas”, advirtió.
Rodríguez Sánchez Lara lamentó que la Ley de Seguridad Nacional no haya sido reformada en casi 20 años, a pesar de que la realidad del país ha cambiado drásticamente.
Criticó que el Estado mexicano esté actuando con una legislación desactualizada ante un fenómeno que requiere coordinación interinstitucional, presupuesto extraordinario y liderazgo político de alto nivel.
“Sin seguridad pública no puede haber ni seguridad ni desarrollo nacionales (…) La violencia se ha convertido en una expresión del problema de seguridad pública que no han podido atender los tres niveles de gobierno (…) Cuando analizamos por qué la seguridad pública es un asunto de seguridad nacional, uno, porque rebasó a las instituciones tradicionales que deben de atender esto como un problema de política pública y elevar su nivel a la Agenda Nacional de Riesgos. Dos, requiere presupuesto extraordinario por parte de esta soberanía. Tres, requiere del capital político más importante, que es la atención del presidente de la República”, señaló.
Falta de estrategia y coordinación
Tanto Rodríguez como otros ponentes coincidieron en que la ausencia de una estrategia articulada de seguridad nacional ha provocado desorganización interna y dispersión de esfuerzos, pues muchos asuntos se abordan como temas de seguridad nacional sin un marco conceptual claro, lo que entorpece la toma de decisiones y debilita la acción del Estado.
El general de brigada José Alfredo Ortega Reyes, experto en doctrina militar de la SEDENA, subrayó que el concepto de seguridad nacional sigue siendo poco comprendido en el país, cuando en realidad debería estar al centro del diseño de un proyecto de nación. Recalcó que el país debe redefinir su proyecto nacional para el siglo XXI.
“El diseño de seguridad nacional debe partir de un proyecto de nación y no al revés”, sentenció.
“Este juego de seguridad nacional no es nada más el concepto. Es la condición de estabilidad, es el uso del poder nacional, es alcanzar los objetivos nacionales, es el conocer las amenazas o los antagonismos que tenemos enfrente. Es toda una ecuación el concepto de seguridad nacional. Repito: seguridad nacional, condición, Estado de derecho, estabilidad, objetivos nacionales, poder nacional y antagonismos. Entonces debemos de abundar en todo eso”, instó.
Además, Ortega Reyes cuestionó por qué este concepto no figura de forma destacada en el Plan Nacional de Desarrollo, a pesar de que debería ser una prioridad transversal.
“Y aquí me lleva a una especie de debate: si los objetivos nacionales se encuentran plasmados en la constitución política y la seguridad nacional es una condición o garantía que permite alcanzarlos por ¿qué el Plan Nacional de Desarrollo, cualquier plan de desarrollo, no el vigente, pero todos los planes nacionales de desarrollo abordan escasamente el concepto de seguridad nacional?“, abundó Ortega Reyes.
Por su parte, Daniel Castillo Santander, académico del Colegio de Defensa Nacional, lamentó que la desaparición del marco legal de seguridad interior haya dejado al país sin herramientas normativas para enfrentar amenazas que, aunque no sean internacionales, ponen en riesgo la gobernabilidad.
“Hablar de una seguridad interior no es simplemente una cuestión coyuntural o una ocurrencia de intentar poner un concepto más, es algo natural; tanto así que otras naciones democráticas tienen leyes y marcos normativos de la seguridad interior”, como Francia, Bélgica, Estados Unidos y Singapur, entre otras, precisó.
Llamado al Congreso: asumir su papel
En la inauguración del evento, la presidenta de la Comisión de Defensa Nacional, senadora Ana Lilia Rivera Rivera, reconoció que la seguridad nacional no puede ni debe ser tarea exclusiva del Ejecutivo o del ámbito militar, sino también del Poder Legislativo, el cual debe impulsar reformas, asignar presupuestos y establecer límites a la actuación del Estado.
La morenista argumentó que la seguridad nacional no es compatible con la opacidad ni con los excesos. Sólo es legítima cuando se ejerce con legalidad, control civil y respeto a los derechos humanos.
La conferencia “Dimensiones de la Seguridad Nacional” forma parte de un ciclo organizado por la SEDENA y el Congreso, y tiene como propósito vincular la experiencia operativa de las Fuerzas Armadas con la reflexión académica y el trabajo legislativo.
En esta edición participaron asesores, legisladores y alumnos del Colegio de Defensa Nacional.
Ángel Gallegos