Cd. de México (01 junio 2025).- Rogelio Martínez se formó en la fila, junto a su hijo con discapacidad, y juntos esperaron casi una hora a que fuera su turno en la Utopía Teotongo, en alcaldía Iztapalapa. Rodrigo Espinosa pasó directo, en la colonia Narvarte, en Benito Juárez, donde votó “para generar un contrapeso”.

Salieron juntos Nefi Domínguez y su hija Callie, quienes estuvieron durante horas preparando la votación, y también Iván González y su hija Galia, que era la primera vez que participaba en una elección y le tocó elegir entre nueve boletas y miles de candidatos.
Votó María escondiéndose de sus vecinos, que la increparon por ir, pero que su hijo había convencido de que era importante.
Trató de votar y no pudo José Luis Trujillo, que salió tan temprano de su casa en Tláhuac que todavía no abrían las casillas y vuelve tan tarde que ya hace tiempo que cerraron.
Llegaron los que iban a votar solo por Lenia Batres y los que votarían a todos menos a Lenia Batres.
Llevaban apuntados los números y los tribunales en papeles arrugados, en fotografías del móvil o en grupos familiares de WhatsApp.
Algunos prometen que ahora sí se viene la justicia en México y otros creen que vamos directo hacia el peligro. Todos coinciden en algo: este domingo ha sido inédito.
En México, la impunidad sube del 90% y la mayoría de los delitos no se resuelve nunca.
Los mexicanos colocan a los jueces como los funcionarios más corruptos solo por detrás de los policías de tránsito. En un país con un salario mínimo de 400 dólares, hay ministros que reciben limpios más de 10,000 dólares al mes, y mantienen chófer y asesores de por vida.
Este domingo casi 100 millones de mexicanos estaban llamados a las urnas, unos ocho millones en Ciudad de México.
Se conocerá cuántos han participado esta noche, pero los sondeos calculaban en torno a un 20%. Un porcentaje que será diferente según el Estado, la delegación o la colonia.
Porque mientras las filas para votar se han multiplicado en Iztapalapa, la alcaldía más poblada de la capital y feudo de Morena, el partido en el gobierno y promotor de esta elección, las casillas con 60 o 70 votantes en todo el día eran una realidad en la Cuauhtémoc o en Miguel Hidalgo.
Más idas y venidas en el núcleo panista de la Benito Juárez, donde aunque ha sido una jornada tranquila, los presidentes de casilla confiesan que no han estado parados.
Había 84,000 casillas que en la elección pasada, pero todo espacio servía: desde los aparcamientos de centros comerciales de la Roma, el supermercado del ISSSTE, una esquina empedrada en la San Miguel Chapultepec, los garajes en la Narvarte o las Utopías de Iztapalapa.
La gran mayoría de los puestos de votación ha empezado tarde. En el primer corte, solo el 20% se había instalado correctamente.
“No llegaban los funcionarios”, explicó Isela Moguel, presidenta de casilla de la Utopía Teotongo, que además era la casilla especial, que servía como centro de votación para todos los que vinieran de otras delegaciones o Estados.
A primera hora, solo llegaron cuatro de los nueve funcionarios, faltaba uno para que pudieran montar.
“Tuvieron que ir a buscarlos, a sus casas”, reconoce. Abrieron a las 09.50 horas, y dos horas después solo habían conseguido que votaran 57 personas. El resto, como Rogelio Martínez, aguardaba.
El País