Cd. de México (18 marzo 2025).- Las corridas de toros ya no serán como las conocemos, después de que el Congreso de la Ciudad de México aprobó con 61 votos a favor y uno en contra la reforma que permite los espectáculos taurinos sin violencia y que prohíbe lesiones, muerte y el uso de objetos punzantes. La iniciativa, además, limita el tiempo de actuación de cada toro a diez minutos.

El nuevo formato que establece la reforma para las corridas de toros en la Ciudad de México ha generado reacciones encontradas: defensores de los derechos animales y autoridades locales celebraron la decisión legislativa, pero el gremio taurino la rechaza por considerar que altera la tradición.
Esta propuesta de corridas sin violencia desvirtúa la fiesta brava como la conocemos, aseguró a CNN, Raúl Pérez Johnston, abogado y presidente del Comité Jurídico de Tauromaquia Mexicana.
“Claramente busca un punto medio en materia política”, asegura, pues lo que propone es “un espectáculo que no sería una corrida de toros, sino algo diferente”.
Sin embargo, el presidente del Comité Jurídico de Tauromaquia Mexicana, señaló que estos cambios harán que se pierda la esencia del espectáculo.
“Sería como si cambiáramos la pelota en el fútbol por otro utensilio, como un balón de rugby. Al final, no sería el mismo espectáculo”, destacó.
Mientras que para el diputado Jesús Sesma, del Partido Verde, y uno de los impulsores de la propuesta, este cambio es una evolución de la fiesta brava.
“Hemos venido, por muchos años, maltratando a otros seres vivos, no humanos, solamente por diversión”, apuntó Sesma.
Pérez Johnston aseguró que tras la aprobación de esta reforma evaluarán los caminos legales para intentar revertirla, tales como como juicios de amparo o acciones de inconstitucionalidad.
Un espectáculo sin violencia
La reforma, aprobada por el Congreso de Ciudad de México, establece un cambio radical en la forma en que se realizan los espectáculos taurinos.
Según el Artículo 4 de la Ley de Protección Animal de la Ciudad de México señala que las corridas de toros, novilladas, rejoneo y demás eventos relacionados se realicen “sin violencia”, es decir, sin causar lesiones o la muerte a los animales que participan.
Para evitar lesiones en otros animales o personas deben proteger los cuernos del toro y/o novillo. Solo podrán utilizarse el capote y la muleta y queda prohibido cualquier objeto punzante “que provoque heridas, lesiones o la muerte del toro o novillo, como la puya, banderillas, estoque, descabellos y puntillas”.
La corrida durará como máximo 10 minutos por cada toro, actualmente, son 20 minutos, con un límite de seis ejemplares por evento.
Si se causan lesiones o muerte de los animales involucrados las sanciones económicas serán de hasta “3,000 veces la unidad de medida y actualización vigente” por cada animal lesionado o muerto, que sería equivalente a 16, 970 dólares.
La iniciativa ha enfrentado la resistencia del sector taurino, que ha dicho que no se les escuchó antes de la presentación de la propuesta que, dicen, afectaría a los trabajadores del sector taurino y otros relacionados.

Pérez advierte que el cambio en las corridas de todos tendría un “impacto muy fuerte” no solo en la Ciudad de México, sino en toda la industria taurina internacional. Además, mencionó que sectores como el transporte, la artesanía, los restaurantes cercanos a la Plaza México y diversos servicios asociados al espectáculo se verían gravemente afectados.
Pérez asegura que han buscado tener un acercamiento con las autoridades, pero esperan que haya diálogo y se tome en cuenta sus peticiones en la regulación.
Sin embargo, Sesma sostiene que han mantenido “parlamentos abiertos” y subrayó que el cambio se realizará de manera gradual, para no afectar de inmediato la economía de quienes dependen de esta actividad.
Raúl Pérez explicó en cambio, que la implementación de esta propuesta resulta muy difícil tanto en términos técnicos como veterinarios.
“Desde el punto de vista sanitario, e incluso el manejo veterinario del toro, sería complicado”.
La iniciativa señala que al finalizar el espectáculo el toro o novillo deberá ser devuelto a la ganadería.
“La Ciudad de México no tiene ganaderías, por lo que las reses tendrían que venir de otras entidades federativas. Esto implica una serie de restricciones sanitarias, ya que el traslado de reses de una región a otra puede conllevar riesgos de contagio de enfermedades”, explica Pérez.
Además, advierte que reinsertarlos a las manadas también sería un problema “porque un toro que ha toreado es mucho más peligroso. Puede tener incluso interacciones negativas con el resto de la manada después de que se fue”, explica.
Recordó la experiencia fallida, de 2017, en Islas Baleares, cuya propuesta es muy parecida a la reforma de la Ciudad de México, y la prohibición de las corridas de toros no logró captar el interés del público, ya que limitaba picar, banderillear y matar a los toros.
Un año después de su puesta en marcha, el Tribunal Constitucional declaró inconstitucionales los artículos que prohibían las corridas tradicionales, por lo que los eventos taurinos volvieron.
Pero Sesma expresó que “si tiene que acabarse este espectáculo, porque la gente no lo ve con diversión, por no estar viendo sufrimiento y crueldad hacia los seres vivos, que termine”.
CNN