Guadalajara (12 marzo 2025).- Las investigaciones sobre los crematorios y el campo de exterminio en el Rancho Izaguirre, ubicado en el municipio de Teuchitlán, que fue descubierto por el Colectivo Guerreros Buscadores de Jalisco, serán atraídas por la Fiscalía General de la República (FGR), confirmó el gobernador Pablo Lemus.

En Jalisco nadie se lava las manos, y aquí le vamos a entrar a resolver y a deslindar responsabilidades. La crisis de desapariciones en México debe ser la prioridad de todos los gobiernos. Así es en Jalisco”, expresó el mandatario.

Tras una reunión con funcionarios del área de seguridad en Casa Jalisco, Lemus dijo que colaborará para esclarecer el hallazgo de fosas, hornos clandestinos y objetos personales, como zapatos, ropa, maletas y joyería, en el Rancho Izaguirre, que habría sido utilizado por el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) como centro de reclutamiento y exterminio.

“Aquí hay autoridad, hay trabajo conjunto y vamos a seguir trabajando también con la sociedad organizada, con los colectivos que quieren que el fenómeno de la desaparición en México se elimine por completo”, declaró el mandatario jalisciense.

Agregó que “hemos invitado a sumar esfuerzos a la Comisión Estatal de Derechos Humanos (que hasta ahora y pese a la relevancia del caso no ha informado si abrió investigación sobre el tema) y hoy mismo llegará a Jalisco la Comisión Nacional de Búsqueda, dependiente de la Secretaría de Gobernación, para iniciar en conjunto las investigaciones al interior del Rancho Izaguirre”, donde decenas de jóvenes eran llevados con engaños, eran entrenados y forzados a unirse a las filas de la organización criminal.

Sobreviviente revela cómo era el entrenamiento en el Rancho Izaguirre

Indira Navarro, líder del Colectivo Guerreros Buscadores de Jalisco, dio a conocer el testimonio de un sobreviviente, y reveló que los jóvenes llegaban a las terminales de autobuses, donde les ofrecían trabajos bien remunerados, pero al ser reclutados en el Rancho Izaguirre, eran obligados a participar en la construcción de fosas clandestinas, donde los cuerpos eran quemados en hornos improvisados y enterrados en “camas de piedras” o ladrillos.

El joven relató que la preparación se dividía en tres fases: la primera, en el Rancho Izaguirre, donde eran adoctrinados y sometidos a entrenamientos brutales; la segunda, en campos de batalla en Michoacán y Zacatecas, donde solo los que sobrevivían pasaban a la siguiente etapa; y la tercera, un entrenamiento más riguroso con exmilitares en la sierra, donde la comunicación era mínima y los que lograban sobrevivir eran considerados los mejores para unirse a los líderes del cártel.

Muchos no resistían los entrenamientos extremos y morían en el Rancho Izaguirre, siendo desmembrados, quemados y enterrados en las mismas fosas donde las víctimas anteriores habían sido arrojadas.

Condena CEM hallazgo de campo de exterminio en Teuchitlán

La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) condenó el descubrimiento del campo de exterminio y entrenamiento del crimen organizado en el Rancho Izaguirre, en Teuchitlán, Jalisco.

Expresó su indignación y dolor y llamó a solidarizarse con los colectivos de búsqueda, para trabajar juntos por la construcción de la paz.

Asimismo, destacó la construcción de un país donde prevalezca la justicia, la verdad y el respeto irrestricto a la dignidad humana.

Redacción

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