Cd. de México (16 febrero 2025).- Una menor de 17 años, a quien sus padres trataban como si fuera una niña pequeña ingresó al hospital cuando tenía el pelo quebradizo, piel descamada y tan desnutrida que los médicos dijeron que corría riesgo de sufrir un paro cardiaco y morir.

Sus padres, una pareja australiana de 40 años, fueron condenados a prisión por el Tribunal de Distrito de Perth, en Australia Occidental, por desatender a su única hija, incluso cuando la llevaban y traían de las clases de piano y ballet.

Ni los padres ni su hija fueron identificados por protección de la menor, sin embargo, según testigos en el hospital, la menor parecía mucho más joven, y era tratada como si fuera más pequeña, pues sus padres la llevaban al baño, le limpiaban el trasero, le sonaban la nariz y le cepillaban el pelo mientras veía dibujos animados.

Pesaba 27.3 kilos, casi lo mismo que una niña de 9 años. La chica, que ahora tiene 20 años, declinó a entrevista.

Pero en su sentencia, la jueza Linda Black dijo que estaba claro que los padres de la menor la querían, pero no cumplieron con sus deberes parentales de ayudarla a desarrollarse física y emocionalmente.

Este no es un caso sobre una bailarina desnutrida”, dijo la jueza Linda Black al condenar al padre a 6 años y medio de prisión, y a la madre a 5 años, una pena reducida que tiene en cuenta sus “circunstancias personales”.

Ustedes aislaron a su hija, le impidieron crecer, le impidieron desarrollarse de la forma que tenía derecho. La mantuvieron como una niña pequeña mucho más allá de la edad en la que debería haberlo sido”, dijo la jueza Linda Black.

A la menor le encantaba bailar. Su madre, que dejó de trabajar cuando nació para ocuparse de ella, la educaba en casa, donde pasaban la mayor parte del tiempo, solo sus clases de ballet le permitían relacionarse con otros niños.

En fotos publicadas por el Tribunal, la menor está sonriendo con trajes de colores brillantes, el pelo peinado hacia atrás y los pies y brazos en pose de bailarina.

Qué foto más bonita de mi princesa bailarina”, comentó su padre en una foto publicada en Facebook de su hija, que parecía mucho más joven de sus 14 años.

El padre trabajaba tiempo completo para sacar adelante a la familia, que vivía en uno de los suburbios más ricos de Perth, la capital de Australia Occidental.

Eran personas inteligentes, que obviamente sabían cómo alimentarse, dijo el juez. Sin embargo, no se aseguraron de que su hija comiera lo suficiente.

La pareja tampoco permitió que Kate creciera como una adolescente normal.

En casa no había nada “ni remotamente apropiado para su edad”, dijo la jueza, señalando las películas y programas de televisión que veía: Teletubbies, Frozen y Thomas the Tank Engine.

A diferencia de la mayoría de adolescentes, la menor celebraba fiestas de cumpleaños de princesas y recibía muñecas Barbie como regalo. Y cuando otras chicas estaban atravesando la pubertad, ella dejó de crecer o desarrollarse.

Durante el juicio, su padre declaró ante el tribunal que era “quisquillosa con la comida”, que se había hecho vegetariana a los 8 años y se volvió vegana al principio de la adolescencia. Comía tres veces al día y tenía acceso a refrigerios. No creía que estuviera desnutrida.

Los veganos evitan comer alimentos procedentes de animales, incluidos los productos lácteos y los huevos. Su dieta se compone principalmente de fruta, verdura, cereales, frutos secos y semillas.

Paxman, el abogado del padre, dijo que “este nunca fue un caso sobre privar de comida a un niño. Ella era libre de comer todo lo que quisiera. Este caso era sobre una nutrición inadecuada de una dieta vegana”

Pero la jueza Black se negó a creer que la pareja no se diera cuenta de que su hija estaba gravemente enferma.

“Parece que todos los que tuvieron la oportunidad de interactuar con la menor, entendieron que estaba gravemente desnutrida, excepto las dos personas que profesaban amarla. Simplemente no puedo aceptar que no lo vieran. Simplemente no puedo aceptar que no se dieran cuenta”.

Black acusó que el padre de la menor falsificó su partida de nacimiento para hacerla parecer dos años más joven, en parte para ocultar lo que cada vez era más evidente para otras personas: su hija estaba crónicamente desnutrida.

Los padres de la escuela de ballet empezaron a comentar el tema, y sus profesores de danza imploraron a sus padres que acudieran a un nutricionista. Se negaron y, finalmente, los profesores avisaron a las autoridades.

Cuando la chica fue hospitalizada a los 17 años, medía 147. 5 centímetros y tenía un índice de masa corporal de 12.5, por debajo del rango saludable de 18 a 25.

Según el médico, estaba consumida y tenía poca grasa corporal. Estaba pálida. No mostraba signos de pubertad. Tenía el pelo quebradizo y fino. Su piel estaba seca y descamada. Su ritmo cardíaco era elevado. El médico dijo que necesitaban hacer un ECG. Y ustedes dos dijeron que no”, escribió la juez Black en su sentencia.

Los padres dijeron a su hija que su estómago parecía lleno e hicieron comentarios que sugerían que podría engordar si seguía los consejos de sus médicos.

Cuando la pareja se negó a permitir que los médicos insertaran una sonda nasal para alimentarla y frustraron otros intentos de tratarla, las autoridades intervinieron y la pusieron bajo custodia estatal.

Sin su intervención, la menor ganó peso, y ellos fueron detenidos y acusados.

La Dra. Danielle Einstein, psicóloga clínica y escritora, dijo que casos como el de esta menor son “extremadamente raros”.

Estamos viendo más ansiedad en los adultos jóvenes y en los adolescentes porque no están preparados para afrontar los retos y superar los desafíos sin ayuda”.

Los padres de la menor no solo impidieron que creciera, según el tribunal, sino que contaron “una serie de mentiras en cascada” sobre su edad, desde 2016 para encubrir su negligencia.

La madre “mintió deliberadamente porque sabía que su hija no parecía ni se comportaba como una niña de su edad real”, dijo Black.

En su sentencia, Black dijo que estaba claro que los padres de Kate la querían, pero no lo demostraron con sus acciones.

Posteriormente, en una carta enviada a la jueza, la menor pedía que retirara la acusación, y ella se culpaba a sí misma de la situación de sus padres, diciendo que ellos le preparaban el desayuno, la comida y la cena, pero que ella elegía cuánto comía.

Si mis padres van a la cárcel, no creo que pueda soportarlo”, expresó.

Los abogados de los padres apuntaron a un trastorno de ansiedad para explicar su comportamiento.

La jueza determinó que no mostraron ningún remordimiento, “no han aceptado su responsabilidad. No han mostrado entendimiento”, dijo. En cambio, ambos podrían optar a la libertad condicional.

CNN

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