Cd. de México (01 febrero 2025).- Los productos mexicanos y canadienses tendrán un arancel del 25% para entrar al mercado en Estados Unidos, a partir de este sábado, las repercusiones económicas impactarían no solo a los productores de México y Canadá, sino también a los consumidores estadounidenses, según economistas.

El presidente Donald Trump dijo que su gobierno planea imponer aranceles a productos farmacéuticos, medicamentos, chips, semiconductores, acero y otras industrias. Para evitar estos aranceles, las empresas deberán construir sus plantas en Estados Unidos.
Esta retórica inició en su campaña, cuando propuso aranceles de hasta 20% sobre importaciones, y específicamente un 25% para México y Canadá, y un 60% para China, como una herramienta de negociación.
Además pidió analizar si el Tratado de Libre Comercio (T-MEC) con México y Canadá afecta a las empresas y trabajadores estadounidenses, y si Estados Unidos debe mantenerse en él.
El pasado 30 de enero, Trump reafirmó desde la Casa Blanca que mantiene su intención, y este viernes la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, confirmó que “continúa la fecha límite del 1 de febrero que el presidente Trump puso en vigencia con una declaración hace varias semanas”.
Antes de asumir Trump, la mandataria mexicana, Claudia Sheinbaum, aseguró que los problemas migratorios y el tráfico de drogas no se arreglarían con aranceles y que México respondería igual: “A un arancel, vendrá otro en respuesta y así hasta que pongamos en riesgo empresas comunes”.
Confiaría en que no se concretaba la medida, aunque si sucede, afirmó que tiene un plan para enfrentarla.
¿Cómo debería reaccionar México y quiénes serían los más perjudicados por esta medida?
La economista y directora del Observatorio México, ¿Cómo vamos?, Sofía Ramírez, aseguró que México debería responder de manera proporcional con aranceles a productos estadounidenses.
“Si Estados Unidos nos impone aranceles, México tiene que responder en la misma magnitud y en la misma medida. Aranceles a todos los productos, se devuelve con aranceles a todos los productos, aranceles por sectores, se devuelve con aranceles por sectores hasta por el volumen del daño estimado que generaron los aranceles de ida”, opinó Ramírez.
Esta respuesta, sería parte de una estrategia de negociación que incluiría también la cuestión migratoria, utilizada por Trump en su estrategia para “apretar” sobre otros temas.
En 2018, en su primer mandato, Trump impuso aranceles al acero y al aluminio procedentes de México, en respuesta impuso aranceles a productos agrícolas estadounidenses y otros.
En junio de 2019 ambos gobiernos eliminaron los aranceles. La Secretaría de Economía de México apuntó que “la estrategia de represalias puesta en marcha a ciertos productos estadounidenses, entre los que destacaban los agrícolas, fue determinante” para que Estados Unidos diera marcha atrás a los aranceles al acero y el aluminio mexicanos.
Carlos Aguirre, profesor de Negocios Globales de la Universidad Iberoamericana indicó que cualquier represalia por parte de México podría desencadenar una escalada de aranceles perjudicial para ambas economías, como ocurrió con China, “el único país que empezó a responderle a Trump desde su primera administración con aranceles en represalia”.
Aguirre destacó que en el caso de China, las medidas se implementaron de manera gradual: “Trump empezó poco a poco”, con un proceso que involucró la aplicación de aranceles a productos específicos en varias etapas.
Según el catedrático, si Trump decide aplicar un arancel generalizado del 25% a todos los productos mexicanos, “estaríamos hablando de algo que es atípico”. Este tipo de medida sería más radical que lo sucedido con China, donde estos impuestos fueron establecidos en varias fases.
Las consecuencias de los aranceles no serían solo para las empresas, sino también para los consumidores estadounidenses, coinciden ambos entrevistados.
Sofía Ramírez señaló que “claramente pierden los consumidores estadounidenses”, ya que los aranceles encarecerían productos intermedios en las cadenas de suministro, especialmente en la industria automotriz. Además, resaltó que “la industria automotriz, aunque en México tiene una relevancia mayor, sigue siendo un sector sumamente importante para la base de apoyo político de Donald Trump”.
Asimismo, Aguirre consideró que los aranceles tendrán un impacto de inmediato para el consumidor, “quien va a tener primero la consecuencia será el productor o los exportadores mexicanos, porque de repente sus productos tendrán un 25% más de costo al momento de ser comercializados en Estados Unidos”, explicó.
Los consumidores también enfrentarían una posible inflación.
“Habrá un efecto inflacionario, y este riesgo lo corre la administración Trump para forzar el regreso de ciertas industrias a Estados Unidos”, sostuvo Aguirre.
El académico también analizó que exportadores en Estados Unidos resultarían afectados, aunque en menor medida, porque el comercio exterior de Estados Unidos hacia México no es el mismo en la otra vía.
En 2024, Estados Unidos importó 46,000 millones de dólares en productos agrícolas de México, según el Departamento de Agricultura, de los cuales 8,300 millones de dólares fueron de verduras frescas, 5,900 millones de dólares de cerveza y 5,000 millones de dólares en licores destilados.
La categoría más grande de importaciones agrícolas fue la de frutas frescas, con 9,000 millones de dólares, de los cuales 3,100 millones de dólares fueron solo de aguacates.
Según el Departamento de Comercio, Estados Unidos también importó el año pasado vehículos de motor de México por un valor de 87,000 millones de dólares y piezas de vehículos por 64,000 millones de dólares, sin contar diciembre.
El impacto económico también afectaría a sectores estratégicos en México. Ambos expertos coinciden en que los sectores agrícola y automotriz serían los más afectados, ya que están altamente integrados con la economía estadounidense.
Entre los sectores más perjudicados en México, Ramírez menciona a los exportadores de productos como el aguacate y la cerveza artesanal, destacando que estos productos “se volverían productos boutique” en Estados Unidos si se imponen aranceles del 25%.
Esto afectaría no solo a los grandes productores, sino también a pequeños sectores que integran las cadenas de suministro, como los de productos artesanales.
Ramírez subraya que “el daño en el retraso de concretar inversiones será significativo”, ya que los inversionistas podrían optar por esperar antes de tomar decisiones debido a la incertidumbre, lo que afectaría directamente el Plan México, presentado por Sheinbaum y que busca a “largo plazo” fortalecer la industria nacional y atraer inversiones nacionales y extranjeras por $ 277 millones de dólares.
El impacto sería directo en el crecimiento de la economía mexicana, especialmente en sectores clave como el manufacturero, que podría enfrentar pérdidas considerables si los aranceles se mantienen a largo plazo, dijo Ramírez.
“La industria nacional que exporta a Estados Unidos, y las inversiones que México ha atraído, también se verían afectadas. Las empresas que se establecieron en México para evitar los aranceles que Estados Unidos impuso a China también tendrían que asumir los costos de nuevos aranceles hacia México”, advirtió Aguirre.
El daño a largo plazo sería “brutal” para México si los aranceles se mantienen. El mejor escenario sería que se alcanzara un acuerdo que elimine los aranceles de manera definitiva, y se mantenga el TMEC, concluyó Sofía Ramírez.
Con información de CNN