Cd. de México (07 agosto 2024).- México ha transitado décadas en busca del ideario perfecto de una democracia pluralista en la que exista cabida para todas las voces. La lucha de finales de los años ochenta y la década de los noventa por un árbitro electoral que permitiera fundamentar bien esa representatividad de las fuerzas políticas dio como resultado la primera transición democrática en el año 2000.

Hoy México y la obsesión echeverrista de crear una “cuarta sinfonía” como decía la inspiración de Andrés Manuel López Obrador, nos lleva a un retroceso que avizora un ejercicio cameral desproporcionado que pretende dejarle bien aplanada la cancha a su sucesora.
¿Qué quiere hacer Morena con el Congreso y por qué es ilegal?
Por principio de cuentas el oficialismo pretende, mediante una interpretación amañada de la ley, aplicar de manera aislada el artículo 54 constitucional, que señala que a ningún “partido” se le podrá asignar una sobrerrepresentación “que exceda en ocho puntos a su porcentaje de votación nacional emitida”, por lo que el Obradorato y sus aliados contarían con un diputado por cada 80 mil votos a su favor, mientras que en el caso de la oposición sería un diputado por cada 200 mil votos.
Lo que permite espacio para nuevas “aplanadoras”, evitar el ejercicio legislativo y aprobar de un golpe cualquier deseo de AMLO, mediante su ejecutora los siguientes años: Claudia Sheinbaum.
Al tiempo que le restan representatividad al PAN, PRI y Movimiento Ciudadano. Como si sus electores fueran ciudadanos de segunda clase y sus votos no contaran lo mismo, violando toda lógica e interpretación jurídica viable, basada en un ajuste aritmético y proporcional que se ajuste al sentido común de una verdadera República.

Resulta ilegal tratar de “desaparecer” a las oposiciones y a sus votantes, quitarle la voz a quienes no votamos a favor de su movimiento. Se trata de ir en contra de la voluntad de la ciudadanía que votó por un Congreso con equilibrios.
Con ello, se deja abierta la puerta a la autocracia que reduce los mecanismos de oportunidad a la oposición de presentar controversias constitucionales que requieren el 33 por ciento de los votos.
La falta de contrapesos pone a México en un panorama poco atractivo para la inversión por la falta de certidumbre y la preservación del Estado de Derecho, que, si bien ha sido una constante estos seis años, con este nuevo golpe de timón parece ir escalando en cuanto al secuestro del poder que sólo se entiende mediante el polo ideológico de la 4T.
Al secuestrar el Congreso y minimizar los votos opositores, AMLO y Sheinbaum quedan como antidemócratas a los que poco les importa que el problema de la sobrerrepresentación deja una distribución injusta y con serias consecuencias para la vida pública de México.
Siguen en la autopercepción de ganadores absolutos de un país que piensan, ya es de su propiedad. De lograrse este golpe a La República, México seguiría siendo el país de una sola voz (la de AMLO vía Claudia), pero ahora, sin ningún contrapeso que pueda frenarle. ¿En serio es un honor estar con un represor?
*Nota de editor 1-. Daniel Echeverria es Especialista en Administración Pública y Economía, en el sector público, privado y la academia. Ha participado en proyectos relativos a Políticas Públicas de Drogas con perspectiva de sostenibilidad y viabilidad económica y además es exasesor legislativo.
*Nota del editor 2-. Las opiniones de este artículo son responsabilidad única del autor y su cuenta de Twitter o X para comentarios es @DaEcheverriaMX.