Morelia (22 febrero 2024).- Las tierras áridas que se producen ante la desecación de dos de los más grandes lagos del país, Pátzcuaro, en Michoacán, y Chapala, en Jalisco, son invadidas por comuneros o habitantes de las zonas ribereñas que instalan vallas con alambre de púas, construyen bardas para terrenos y hasta parques y calles.

En el caso michoacano, la falta de lluvias y extracción ilegal de agua para el riego de huertos de aguacate ocasionó que el nivel de agua del Lago de Pátzcuaro sea cada vez más bajo y que las zonas áridas sean disputadas por habitantes de las comunidades ribereñas.

El presidente del Consejo Estatal de Ecología de Michoacán (Coeeco), Vicente Estrada Robles, dijo que estas localidades han recurrido a la colocación de vallas con alambre de púas para apropiarse de los terrenos que utilizan para sus animales de granja.

El titular de la Secretaría de Medio Ambiente Estatal (Secma), Alejandro Méndez López, señaló que las autoridades locales no pueden cederles las propiedades a los comuneros ya que están enlistadas como zonas de carácter federal.

No se puede prescribir a su favor y no se puede hacer una rectificación de colindancias… La mejor defensa será ayudar a recuperar el manto acuífero”, dijo el funcionario.

Julio Alberto Arreola Vázquez, presidente municipal de Pátzcuaro, confirmó que ya se identificaron las zonas invadidas en la comunidad de Jarácuaro, perteneciente al municipio de Erongarícuaro; Tzentzénguaro, en Tiquicheo y Tzurumútaro, en su propia demarcación.

De acuerdo con el edil, la apropiación de estas tierras dificulta la recuperación del espejo del agua, por lo que se estaría trabajando para que la Comisión Nacional del Agua (Conagua) otorgue su custodia para su preservación.

El subdirector operativo en Michoacán de la Conagua, Octavio Muñoz Torres, mencionó que esto no es una novedad, pues todos los pueblos asentados en la ribera tienen como tradición recorrer sus cercas conforme el nivel del agua baja, mientras que cuando “el agua empieza a reclamar el terreno”, hacen la acción contraria, retrocediendo su delimitación.

El funcionario de la Conagua añadió que hay acercamientos con los invasores para que regularicen las concesiones, pero ha sido un proceso complicado debido a que afirman que “no deberían hacer trámites porque son terrenos que han usado desde siempre”.

Si bien, dijo que este tema es competencia de la Conagua, los procesos se dificultan porque “desafortunadamente, argumentando sus usos y costumbres, complica poder llegar a acuerdos”.

El edil de Pátzcuaro informó que otro de los factores que contribuye a la disminución de la cuenca es la extracción de agua que se hace por medio de pipas que recurren a este para el riego de huertas de aguacate, versión que apoyó el delegado en Michoacán de la Procuraduría de Protección al Medio Ambiente (Proam), Arturo Chávez Carmona, quien detalló que se prepara un proceso legal en contra de los responsables.

Hasta 100 pipas de agua se extraen diariamente tanto del Lago de Pátzcuaro como del de Zirahuen, denunció el vocero del Consejo Supremo Indígena de Michoacán (CSIM), Pavel Ulianov Guzmán Macario.

De acuerdo con la Semarnat y la Conagua, el Lago de Pátzcuaro tiene una superficie de 260 kilómetros cuadrados y una capacidad total de 550 millones de metros cúbicos de agua, la cual alcanzó durante 2023 una mínima de 15 por ciento y máxima de 40 por ciento por la sequía.

En el caso de Chapala, en Jalisco, que es el lago más grande de México, sobre sus lodos se amplían jardines de las grandes residencias que le rodean o hasta se construyen calles o muelles privados.

Actualmente, el Lago de Chapala cuenta con tres mil 669 millones de metros cúbicos de agua, apenas 45.15 por ciento de su capacidad total.

Agencias

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