CIUDAD DE MÉXICO, 31 de marzo de 2022.- México podría enfrentar al menos tres consecuencias económicas del conflicto entre Rusia y Ucrania, que van desde presiones inflacionarias al alza, como el incremento de los precios de energéticos como la gasolina y el gas, así como la escasez o encarecimiento de ciertos productos alimenticios, consideró Benjamín Alemán Castilla, profesor del área de Entorno Económico del IPADE.

“El primer efecto claro del conflicto de Rusia-Ucrania es la tensión al alza de la inflación, que ya venía presentándose con la pandemia. Se ve poco probable que haya reducciones importantes en la inflación en los próximos meses. La inflación seguirá en niveles superiores al objetivo de largo plazo de tres por ciento, por factores como la contracción de la oferta, a raíz por ejemplo de la desaparición de empresas que no sobrevivieron a la pandemia, y a que las cadenas globales de valor están todavía muy afectadas”, mencionó.

El segundo impacto, puntualizó, estaría ocurriendo en el mercado de los energéticos, dado que Rusia es un jugador importante a nivel global y se anticipa que un probable “cierre de la llave” tenga implicaciones directas en el alza de los precios mundiales de la energía. Por ello, en el caso de bloqueos por parte de Rusia para distribuir los energéticos, los países que más dependen del suministro deberán buscar alternativas.

“Con datos a 2020, Rusia posee reservas de petróleo de alrededor de 108 billones de barriles, lo que lo convierte es uno de los países, junto con Arabia Saudita, Canadá y Venezuela, que tiene más reservas probadas. También, es uno de los principales productores de gas, que le vende principalmente a Europa y en particular a Alemania”, explicó.

“Si el suministro de Rusia se complicara, las economías occidentales tendrían que moverse hacia otras alternativas, que ya han empezado a explorar, como la reciente reunión que sostuvo Estados Unidos con Venezuela para levantar parcialmente las restricciones que ha impuesto al petróleo venezolano; lo mismo está haciendo Europa, con otros países con grandes reservas de energéticos que podrían ser alternativas a la proveeduría de Rusia”, añadió.

El tercer impacto, señaló, lo veríamos en la escasez global de algunos granos y metales, y el consecuente encarecimiento de ciertos productos alimenticios. Rusia aporta un 8.7 por ciento de las exportaciones mundiales totales en minerales y un 3.4 por ciento de metales; mientras que las exportaciones más relevantes de Ucrania corresponden a la agricultura y los metales, pese a que su participación en ambas es menor al 1.5 por ciento mundial.

En este sentido, el impacto para México podría ser acotado, “debido que las exportaciones de México hacia Ucrania son menores al 0.5 por ciento del total, similar a lo que tiene con Rusia, principalmente de piezas para el sector automotriz, cerveza, equipo médico, aparatos de radiolocalización, etc. Por su parte, México importa muy pocas cosas provenientes de Ucrania, principalmente productos como el trigo, cigarros, aceite de girasol, titanio y otros metales no preciosos”.

“De las exportaciones mexicanas, menos del un por ciento corresponden a Rusia y son productos para la industria automotriz, instrumental médico, computadoras, aparatos de telecomunicaciones, cerveza y algunas materias primas como el cobre. Por otro lado, México importa de Rusia productos de semiterminados de acero, algunos productos de aluminio, fertilizantes y carbón. La guerra podría tener implicaciones directas en el precio que México paga por estos productos”, indicó.

No obstante, destacó que en materia de granos, Rusia y Ucrania son grandes productores y exportadores mundiales, tanto de maíz como de trigo, productos que podrían escasear o cuyos precios podrían incrementar su volatilidad. Rusia es un productor importante de fertilizante a nivel global, un insumo básico en la producción agrícola.

“Ucrania, en el sector agrícola, produce poco más del un por ciento de las exportaciones mundiales y ese porcentaje ha ido aumentando en los últimos 20 años, ahí puede haber un impacto importante en el precio de los alimentos que podría llegar a México a través de canales indirectos, a través de otros productos que México consume en mayor proporción”, indicó.

De acuerdo con estimaciones de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), los precios base de los fertilizantes a nivel global aumentarían hasta 13 por ciento, y México compra a Rusia el 30 por ciento de sus fertilizantes importados. Mientras que la FAO proyecta un aumento de entre ocho y 22 por ciento en los precios globales de los alimentos como consecuencia de conflicto.

El académico señaló que, hasta el momento, se prevé que México siga manteniendo el intercambio comercial con ambos países, en la medida que el conflicto lo permita.

Quadratín