Ciudad de México, México (8 de Noviembre de 2020).- Entre los líderes mundiales que sin demora felicitaron a Joe Biden por su victoria en las elecciones de Estados Unidos hubo dos notables ausencias: los mandatarios de los dos países más grandes de América Latina, quienes son vistos como amigables con el presidente Donald Trump.

El presidente Jair Bolsonaro de Brasil, a veces apodado el Trump de los trópicos por su estilo populista y desenfadado, ha guardado silencio sobre la derrota de Trump. Y el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador se negó a felicitar a Biden en este momento, diciendo que esperaría hasta que se resolvieran las revisiones judiciales sobre la votación.

Trump y los dos mandatarios latinoamericanos están unidos por algunas similitudes superficiales: No les gusta usar mascarillas por la pandemia de coronavirus, y los tres pueden ser vagamente descritos como populistas y nacionalistas. Pero los motivos de los dos presidentes latinoamericanos pueden ser diferentes.

Bolsonaro y sus hijos — que como los hijos de Trump tienen un papel en la escena política — parecen estar activamente incómodos con el resultado de las elecciones de Estados Unidos. Bolsonaro, que anteriormente expresó esperanza en la reelección de Trump y cuyo hijo usó gorras con el lema “Trump 2020, se ha mantenido en silencio esta semana, pero sus hijos no.

El congresista Eduardo Bolsonaro publicó imágenes en redes sociales en las que cuestionaba cómo los votos de Biden subían tan rápido hacia el final del conteo, mientras que los de Trump no lo hacían. El joven Bolsonaro también cuestionó la decisión de las cadenas de televisión de cortar el discurso de Trump el miércoles en el que hacía acusaciones de fraude, y la calificó como un ataque a la libertad de expresión.

Un alto funcionario de la embajada de Brasil en Estados Unidos, que no puede identificarse por temor a represalias, dijo que los funcionarios brasileños temen que las palabras de Bolsonaro o de sus hijos puedan desestabilizar la relación entre ambos países.

Funcionarios de la presidencia, que no estaban autorizados a hablar oficialmente, dijeron que Bolsonaro ha estado adoptando un tono más pragmático, al menos desde el miércoles, siguiendo la orientación de sus asesores.

A principios de la semana, algunos elementos de la oficina de Bolsonaro creían en una victoria de Trump, pero desde entonces, el personal diplomático ha hecho contacto con la campaña de Biden.

Mientras tanto, la cordial relación de López Obrador con Trump era vista a menudo como inusual para un político de izquierda, pero tenía una base de trabajo.

En parte, eso es realismo político: en 2019, Trump amenazó con aplicar aranceles a los productos mexicanos a menos que López Obrador tomara medidas enérgicas contra los migrantes centroamericanos que cruzaban México para llegar a la frontera de Estados Unidos. México cumplió, acorralando a los migrantes y llevándolos en autobús a sus países de origen.

Pero también hubo momentos de aparente amistad real entre los dos. El sábado, López Obrador fue uno de los pocos líderes mundiales que aún estaba dispuesto a alabar a Trump.

El presidente Trump ha sido muy respetuoso con nosotros y hemos logrado muy buenos acuerdos, y le agradecemos porque no ha sido injerencista, y nos ha respetado, manifestó López Obrador.

El presidente de México enfureció a muchos en su país y en el Partido Demócrata de Estados Unidos cuando hizo su primer — y hasta ahora único — viaje al extranjero como presidente a mediados de año para reunirse con Trump para celebrar la promulgación del nuevo acuerdo de libre comercio entre México, Estados Unidos y Canadá, que ambos mandatarios consideran que soluciona los problemas del antiguo Tratado de Libre Comercio de América del Norte de la década de 1990.

López Obrador no se reunió con Biden ni con su equipo de campaña durante ese viaje, y las heridas aparentemente aún están allí, aunque el presidente mexicano afirma que conoce a Biden y que tiene muy buena relación con él.

El representante demócrata de Texas Joaquín Castro escribió en español en su cuenta de Twitter que la falta de voluntad para felicitar a Biden “representa un verdadero fracaso diplomático del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, en un momento en que la administración entrante de Biden busca marcar el comienzo de una nueva era de amistad y cooperación con México.

Otro representante demócrata: Jesús García, de Illinois, escribió en una línea similar dirigida a López Obrador que “los votantes estadounidenses han hablado y Joe Biden es nuestro presidente electo. Ganó limpiamente. No deje que se le vaya el tren.

Es poco probable que los demócratas sean tan vengativos hacia México como parecía ser el gobierno de Trump, con su enfoque en la construcción de un muro fronterizo y las amenazas de imponer aranceles. Pero una administración Biden que sólo presiona silenciosamente a México para limitar los cruces de migrantes podría dejar a López Obrador en una posición más incómoda.

México pudo reprimir fácilmente las caravanas de migrantes en 2019 y 2020 porque apaciguar la presión abierta de los Estados Unidos es bastante comprensible si es desagradable en el país, pero pedir a México que lo haga sin amenazas abiertas sería políticamente más costoso para López Obrador.

El presidente mexicano podría temer represalias en el poco tiempo que le queda a Trump en el cargo, pero su fracaso en enmendar cualquier sentimiento herido con el equipo de Biden ya está exponiendo a López Obrador a críticas en su país.

“Como dijo Juan Gabriel: ¿pero que necesidad?”, dice un editorial del periódico El Universal. Donald Trump será presidente otro dos meses, pero Joe Biden lo será por cuatro años. Y ya comenzamos con el pie izquierdo esa relación.

AP Noticias