Ciudad de México, México (8 de noviembre de 2019).- Alvaro Cueva en su columna “El pozo de los deseos reprimidos” que publica en Milenio Diario, realizó una severa crítica al nuevo canal de televisión que nació el pasado 31 de octubre en el canal 8.1 de televisión abierta, La Octava.

En el escrito, el periodista con 32 años dedicados a la crítica profesional de televisión, señala que siempre que ha visto el nacimiento de un nuevo canal con interés, alegría y entusiasmo.

“El jueves de la semana pasada, por primera vez en mi vida, vi el nacimiento de un nuevo canal y en lugar de ver lo que siempre he visto, vi horror, odio, silencio. Por supuesto, me refiero al inicio de operaciones de La Octava, la nueva señal de televisión abierta privada del Valle de México, propiedad de Radio Centro”.

Cueva indicó que La Octava es una aberración en el espectro de la televisión de la capital del país, un escándalo infinito, una falta de respeto para las audiencias.

“Y es que todo aquí está mal. ¿Sabe usted lo que es todo? Todo: el nombre, el logotipo, el color, la señal, los contenidos, la producción. Me da mucha pena porque en esa frecuencia hay gente muy valiosa a la que siempre he querido y admirado, pero porque los quiero y porque los admiro no les puedo mentir”.

Y se pregunta, ¿Qué es La Octava? ¿Qué clase de programación tiene? ¿Por qué tanto escándalo?

“Son casi puros programas con locutores muy rudos que se dedican a elogiar al gobierno en turno y que cuando el público participa y opina algo que no les parece, o se quedan callados o se enojan”.

Y enfatiza en su columna, que tampoco se trata de crear una señal de oposición, “pero La Octava es tan descarada que si la hubieran hecho corporaciones como Televisa o Tv Azteca, ya las hubieran acusado de lambisconas”.

“¿Y qué me dice de la producción? Cualquier video de las redes sociales hecho con celulares por gente que no sabe nada de comunicación tiene más calidad que las producciones propias de La Octava. Sí, su tendencia es hacia la radio con cámaras, pero hasta en la radio con cámaras hay estándares”.

Y finaliza acotando que cuando uno mira este nuevo canal no sabe si deprimirse por los contenidos o por la miseria que brota de la pantalla, pero lo que sí es seguro es que uno, al verlo, se va a deprimir.

¿Esto es lo que los chilangos necesitan ver? ¿Esto es lo que va a poner a temblar a la competencia? Tengo miedo. ¿Usted no?

Con información de Milenio Diario