CIUDAD DE MÉXICO, MÉXICO (08 de junio de 2018).- La partida del chef Anthony Bourdain fue un golpe sensible para los amantes de la cocina y de los viajes, pero se vuelve inexplicable la causa de la misma si solo la vemos desde la fama que le envolvía.

La cadena CNN confirmó esta mañana que el conductor fue encontrado muerto por presunto suicidio (suspensión) en la habitación de un hotel en Estrasburgo, Francia, donde grababa un episodio de su serie “Parts Unknown”.

Bourdain tenía 61 años al momento de su muerte; el 25 de junio hubiera llegado a los 62.

Es el segundo suicidio en la empresa del entretenimiento de esta semana, luego del fallecimiento de la diseñadora de moda y empresaria estadunidense Kate Spade en Nueva York.

A pesar de la fama y fortuna amasada por el chef, ésta no fue constante en su vida. Pasó más de 20 años trabajando en restaurantes de Nueva York, bajo horarios estresantes, demandantes y con un bajo salario que le daba estrechamente para la renta. Este continúo estilo de vida lo llevó a dos vicios: la escritura y las drogas.

Él mismo confesaba que su sentimiento de falta de progreso le llevaba a consumir cocaína, mariguana, LSD, hongos, heroína y otras sustancias que le ayudaban a mantener su rutina diaria.

Sin embargo, su historia cambió cuando mandó el artículo titulado “No coma antes de leer esto” a la redacción de la revista New Yorker en 1999. Entonces, el chef tenía alrededor de 43 años. De ahí, su fama lo llevó a la publicación del best seller “Confesiones de un chef”.

Pronto vinieron las invitaciones de programas televisivos en cadenas como Food Network y Travel Channel (“No Reservations”). En 2013, CNN le abre la oportunidad de viajar por el mundo y probar comida tradicional (y no tanto) en la serie “Parts Unknown”. Aquí en México era transmitida en canales como Canal 11 y Canal 22.

En “No Reservations” y “Parts Unknown” descubrimos a un Bourdain simpático, aventurero, inteligente y capaz de romper fronteras a través del lenguaje gastronómico. No podemos ignorar un dejo un tanto déspota (seguramente herencia del ritmo vertiginoso de las cocinas neoyorquinas y como instinto de supervivencia), pero siempre respetuoso de las personas que le rodeaban.

Sin embargo, era más la humildad y curiosidad que le generaban las cocinas de todos y cada uno de los sitios a los que llegaba.

Uno de los momentos más sobresalientes de su programa fue en mayo de 2016, cuando se reunió con el entonces presidente estadunidense Barack Obama en un restaurante de fideos y cerdo a la parrilla por $6 dólares en Hanoi, Vietnam.

Tragic news about Anthony Bourdain. There was such energy being in his presence.

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Anthony Bourdain era amigo de México. A nuestro país llegó en diversas ocasiones y lo amaba al punto de defender nuestra cultura, no solo la gastronómica sino también la política-social.

“Es un país con el que me siento particularmente apegado y agradecido. En casi 30 años de cocinar profesionalmente, cada vez que entro a una nueva cocina, hay un chico mexicano que me cuida, me enseña cómo es la cocina, qué es qué, y dónde está”.

En las cocinas de Estados Unidos, ya defendía a los mexicanos frente a los tratos injustos; y lo cierto es que no limitó su respuesta ahí, ya que incluso enfrentó al presidente Donald Trump en el tiempo de sus “bad hombres”.

“México es nuestro hermano de otra madre. Un país con el que, nos guste o no, estamos inexorable y profundamente involucrados en un cercano pero muchas veces incómodo abrazo”.

Incluso, estableció una gran amistad con el mexicano Carlos Llaguno, a quien dejó encargada la cocina del restaurante francés Brasserie Les Halles. Sin embargo, el poblano de 38 años falleció en 2015 por cáncer.

“Es todo una gran mentira, una hipocresía. […] Si eres un joven blanco de los suburbios que estudias en un instituto culinario y entras a un restaurante, la persona que te lo enseñará todo no será el chef sino el cocinero mexicano que lleva años ahí. Y también es muy probable que el chico blanco sea promovido pronto, por encima de ese cocinero mexicano”.

A lo largo de estos años de producciones móviles, el chef se hizo consciente que pasaba 250 días viajando. Cansado, Anthony confesó a algunos amigos que “quería dejar este ritmo”. Nunca podremos descubrir que hubiera sido de él en caso de haberlo conseguido.

Su pareja sentimental, la actriz Asia Argento ofreció un sentido mensaje a través de Instagram.

“Anthony dio todo de sí mismo en todo lo que hizo. Su brillante e intrépido espíritu conmovió e inspiró a muchos, y su generosidad era conocida por no tener límites. Él era mi amor, mi roca, mi protector. Estoy más que devastada. Mis pensamientos están con su familia. Quisiera pedir respeto a su privacidad y a la mía”.

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Es por esto que muchos en el mundo, incluidos los mexicanos, le vamos a extrañar. Porque no creció con la gratificación instantánea después de salir de la carrera de gastronomía; pero si fue el chef que logró destacar y ser amado, a pesar –incluso- de sí mismo y sus lastres.

Por la Redacción

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