NAICM

Ciudad de México, México (14 de marzo de 2018).- La construcción del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México”no se va a suspender esto, porque José Antonio Meade será el próximo Presidente de México”, así lo aseguró el coordinador del PRI en el Senado, Emilio Gamboa.

Tras realizar un recorrido por las obras del NAICM, Gamboa Patrón estuvo acompasado del Secretario de Comunicaciones y Transportes, Gerardo Ruiz, quien explicó que no es posible habilitar el aeropuerto de la Base Aérea de Santa Lucía y al mismo tiempo continuar con el de la Ciudad de México en operaciones porque “no habría forma de operar al mismo tiempo aviones, porque tendríamos un, vamos a decir, dos calles que se cruzan en el aire y eso lo hace imposible”.

Ruiz Esparza advirtió que cancelar la obra representaría una pérdida de casi 150 mil millones de pesos que se tienen contratados, con 300 empresas mexicanas; así como siete mil 500 millones de dólares de bonos verdes, que están financiando la obra, que es autofinanciable, que es una obra que se paga ella misma.

Echar atrás el nuevo aeropuerto implicaría necesariamente tenerle que hacer frente a los créditos de esta propia obra que no tiene garantía, explicó Gerardo Ruiz Esparza, pues no se trata de deuda pública la que se contrató.

“El efecto inmediato es una gran pérdida empresarial, gran pérdida social, porque hay 45 mil empleos que van a 70 mil, y desde luego, lo más importante, se perdería la confianza y el crédito de México, porque no puede un país suspender una obra de esta dimensión de un día para otro o de un momento para otro”, remarcó el funcionario federal.

Además, convertir la base aérea de la Fuerza Aérea Mexicana de Santa Lucía necesita una autorización especial. Sería difícil, abundó Ruiz Esparza, que un aeropuerto internacional operara en ese sitio, salvo que lo que se quisiera es que se retirara de ahí la base aérea de seguridad nacional más importante del país.

Mientras que el director del Grupo Aeroportuario, Federico Patiño, explicó que el crecimiento del tráfico aéreo creció en este sexenio lo que había crecido en los últimos 50 años, por lo que, de no contar con la infraestructura aeroportuaria suficiente que pueda captar a 45 millones de pasajeros sería tanto como renunciar a un 3.3 por ciento del PIB, considerando que cada millón de pasajeros genera cuatro mil empleos.

Angel Gallegos