Estados Unidos, Nueva York ( 09 de noviembre de 2016)-. Donald Trump es el ganador de las elecciones y será el próximo presidente de EE.UU.
Contra el pronóstico de las encuestas, que una vez más se han vuelto a equivocar, el candidato republicano ha vencido a Hillary Clinton y su insólita victoria desencadena un terremoto político sin precedentes en Estados Unidos.
El magnate ha conseguido superar los 270 votos electorales necesarios para llegar a la Casa Blanca al ganar en los cuatro estados clave en disputa: Ohio, Carolina del Norte, Florida y Pensilvania. Un éxito incontestable recibido con recelo por los líderes internacionales y pánico en los mercados.
El candidato republicano, que no tiene experiencia política ni ha ocupado nunca un cargo público, ha conseguido 279 votos electorales frente a los 218 de su rival, a falta de que termine el escrutinio en Arizona, Wisconsin, Minnesota y New Hampshire. Con estos resultados Trump saca cuatro décimas de ventaja a Hillary y medio millón de votos.
Un antisistema en la Casa Blanca

Trump, que se ha definido como un outsider, un intruso metido en política para enfrentarse a las élites, ha convencido a una mayoría de estadounidenses con un discurso populista, nacionalista y xenófobo. Su promesa de “hacer a América grande de nuevo” ha derrotado al mensaje de unidad de Hillary Clinton, que no ha conseguido movilizar a las minorías como lo hizo Barack Obama.
“Promete ser el presidente de todos los estadounidenses” y “recuperar el sueño americano”, ha declarado Trump al proclamarse ganador de las elecciones más atípicas de la historia del país.
Trump celebra su victoria con sus seguidores: “Serviremos a la gente”
Los vítores y aplausos en el cuartel general del presidente electo en Manhattan han contrastado con la desilusión y las lágrimas en el Javits center, donde se han congregado los simpatizantes de la candidata demócrata. Hillary Clinton ni siquiera ha comparecido para reconocer su derrota. Se ha limitado a llamar a Trump por teléfono para felicitarle y su jefe de campaña ha pedido a sus seguidores marcharse a casa. A lo largo del día está previsto que haga una declaración ante los medios.
El voto obrero de Ohio y Carolina del Norte
Desde el principio de la noche Trump ha ido en cabeza en el recuento de votos. Tras hacerse con feudos tradicionales republicanos en el este y el Medio Oeste, como Texas o Arkansas, la victoria en Carolina del Norte, Ohio y Florida le han servido en bandeja la Presidencia.
Carolina del Norte era un estado clave con 15 votos electorales. La importante comunidad afroamericana que apoyó a Barack Obama en 2008 no se ha movilizado esta vez para votar a Clinton y ha regresado a su tradicional voto republicano.
La victoria en Ohio en torno a las 04.30 de la madrugada complicó aún más el escenario para los demócratas. Desde 1964 ningún candidato ha llegado a la Casa Blanca sin ganar en este estado. Se esperaba que Trump venciera aquí aupado por los blancos de clase obrera de las zonas rurales y la región de los Apalaches, entre los que ya arrasó en las primarias, pese a que Barack Obama se adjudicó el estado las dos últimas elecciones gracias al voto urbano y afroamericano.
Florida y Pensilvania vuelven a ser republicana
Florida, la llamada ‘joya de la corona’ con 29 votos, era uno de los estados más codiciados. Tan clave que en los últimos días varios asesores de Hillary Clinton daban por sentado que si la exsecretaria de Estado ganaba en Florida se convertiría en la 45 presidente de los Estados Unidos de América. Y aquí concentraron ambos candidatos sus mítines en la etapa final de la campaña.
Los sondeos pronosticaban un batalla reñida, pero Trump ha vencido por unos 134.000 votos, el doble de los conseguidos por Obama ante Mit Romney en 2012. Los comentarios racistas del millonario no le han pasado factura en el estado que cuenta con la comunidad latina más importante de Estados Unidos y ha recuperado para los republicanos un feudo que sólo han perdido en tres ocasiones en los últimos 30 años: en 1996, con la reelección de Bill Clinton, y en las dos legislaturas de Obama. Los analistas apuntan al voto cubano -mayoritariamente contrario a la normalización de relaciones con La Habana- y, sobre todo, al de los jubilados como fundamentales para la victoria del magnate.
Pensilvania ha sido el último estado decisivo en decantarse por Trump -el primer republicano en ganar en este estado desde George H. W. Bush en 1988- haciendo añicos definitivamente los sueños demócratas de convertir a Hillary Clinton en la primera mujer presidenta de los Estados Unidos.
RTVE