Estados Unidos ( 08 de noviembre de 2016) De costa a costa, los estadounidenses votan a lo largo de este martes al próximo presidente del país, en una carrera electoral en la que la candidata demócrata, Hillary Clinton, aventaja en tres puntos a su rival, el republicano Donald Trump, según los últimos sondeos, actualizados casi a tiempo real, una diferencia que entra dentro de los márgenes de error de las encuestas, por lo que no se puede descartar la sorpresa.
Las elecciones de este 8 de noviembre permitirán elegir al 45º presidente de Estados Unidos. Por primera vez puede ser una mujer, la demócrata Hillary Clinton, o un empresario abiertamente distanciado de su partido, el republicano Donald Trump. La incógnita quedará despejada a lo largo de la madrugada del miércoles.
A primera hora de la mañana se han registrado colas para votar en los colegios electorales de la costa este, los primeros en abrir sus puertas. Los estadounidenses han madrugado para depositar su voto antes de ir a trabajar, incluida Hillary Clinton, que votó en Nueva York a las 8:00 de la mañana hora local
“Espero ganar”, ha afirmado Clinton junto a su esposa Bill a la salida de un centro de votación en la localidad de Chappaqua, en el estado de Nueva York, donde tiene su residencia. “Hay mucha gente involucrada en esto, y hay una gran responsabilidad en juego”, ha dicho en unas breves declaraciones ante los periodistas.
Tres horas más tarde, en torno a las 11:00 de la mañana, Donald Trump ha acudido a votar junto a su esposa Melania a una escuela pública del centro de Manhattan, muy cerca del rascacielos Trump Tower. “Todo pinta bien, las cosas están saliendo muy bien”, ha afirmado el magnate después de depositar la papeleta.
“Vamos a ver qué pasa (…) va a ser un día interesante”, ha añadido el candidato republicano en el interior de una sala abarrotada de personas en la que se pudieron escuchar algunos gritos en su contra. Antes de que el candidato acudiera a votar, dos mujeres del colectivo feminista Femen fueron retenidas por la policía y expulsadas del interior de ese recinto electoral después de quedarse en topless para protestar por los comentarios machistas de Trump.
Elecciones reñidas con voto anticipado récord
Por primera vez en 70 años ambos candidatos coinciden el día electoral en Nueva York, donde el despliegue de seguridad es enorme. Al menos 5.000 policías y 500 agentes de comandos especiales patrullan la ciudad para garantizar que la jornada transcurra con normalidad.
Más de 227 millones de personas están llamadas a las urnas este martes en las elecciones presidenciales de Estados Unidos más inciertas de su historia. Además, se renueva el total de los 435 miembros de la Cámara de Representantes, un tercio de los cien senadores federales y los gobernadores de 12 estados. Un centenar de iniciativas estatales se someten también a votación.
El voto anticipado ha alcanzado una cifra récord de 46 millones de papeletas, según datos de Associated Press. La agencia espera que llegue hasta los 50 millones, lo que representaría el 40% del total de votos.
La tendencia mostraría un descenso de participación de los votantes negros de Carolina del Norte después de los niveles históricos alcanzados por Barack Obama en 2008 en 2012. En cambio, el voto temprano ascendería entre los latinos, un colectivo a priori favorable a los demócratas.
El vencedor de la carrera presidencial debe hacerse al menos con 270 de los 538 votos electorales (de los representantes elegidos por cada estado). El voto de las mujeres y el de las minorías, especialmente los latinos, es clave para inclinar la balanza en favor de uno u otro.
También será fundamental el voto de los ‘millennials’, los nuevos votantes, y el de los estados indecisos. Florida, Michigan, Ohio, Carolina del Norte y Pensilvania son algunos de esos estados que habrá que observar, en atención al número de votos que salen de ellos.
La campaña más sucia
Precisamente ha sido en estos estados donde coincidieron Hillary y Trump en el cierre de una las campañas más duras y “sucias” de la historia reciente de EE.UU. Hasta el último momento los candidatos hicieron llamamientos a sus seguidores. En el caso de Clinton, con el inestimable apoyo de los Obama y hasta de Bruce Springsteen.

El primer voto de la jornada
Como es tradición, la pequeña población de Dixville Notch, en el estado de New Hampshire, ha sido de las primeras en votar. Un minuto después de la media noche cumplía con este hábito que inició en 1960 y sus ocho votantes fueron los más madrugadores. A ellos se unieron más tarde los de las aldeas de Millsfield y Hart’s Location, en el mismo estado -uno de los indecisos de esta elección, aunque solo reparte cuatro votos electorales-.
Trump se impuso en esas tres localidade por 32 votos frente a los 25 que obtuvo Clinton. En cambio, en el territorio de Guam, en el Pacífico, se impuso Clinton con casi el 72% de los votos. Es cierto que esta isla no aporta ningún voto electoral, pero sus votantes llevan acertando desde 1980 el vencedor final de las elecciones presidenciales.
El estado de Vermont es uno de los más madrugadores y ha abierto las puertas de sus centros de votación a las cinco de la madrugada, hora local (11:00 de la mañana en España). Le han seguido otros estados como Connecticut, Nueva Jersey, Nueva York y Virginia.
En este último estado ha depositado su voto Tim Kaine, el candidato a vicepresidente demócrata. Kaine, que habla español con fluidez y tiene importantes vínculos con América Latina, ha sido un fichaje clave para ganar el voto de la minoría hispana.
El recuento
Los estados de la costa oeste, entre los que se encuentra California (el estado que más votos electorales reparte, un total de 55), cerrarán sus colegios electorales a las 23:00, hora del este de EE.UU. Los últimos serán Alaska y Hawai.
Trump esperará los resultados en el hotel Hilton Midtown de Nueva York -uno de la competencia-, donde ha convocado a sus seguidores a partir de las 18:30 hora local mientras que Clinton hará lo mismo en el centro de convenciones Javits Center de Manhattan.
Trump agita las sospechas de irregularidades
Eso, si no surgen contratiempos, lo que no se puede descartar, toda vez que pudiera ocurrir algún fallo técnico -las autoridades estadounidenses se han preparado para contrarrestar posibles ciberataques- o irregularidad legal, ya que Donald Trump ha denunciado el registro irregular de votantes en un condado de Nevada al permitirse que un colegio electoral prolongara su cierre para facilitar el voto a los electores que hacían cola.
En una de las elecciones más igualadas que se recuerdan y con un Trump que anticipó hace unas semanas que solo aceptaría el resultado si gana él y ha vertido sospechas sobre la limpieza del proceso electoral, es posible que suceda algún giro inesperado en la resolución de esta trama.
Al preguntarle en una entrevista en la cadena Fox si creía que la elección se resolverá esta noche, el aspirante republicano advertía: “Tengo que ver cómo se desarrollan las cosas. Ojalá vayan bien y no tengamos que preocuparnos porque significa que hemos ganado”. En la misma entrevista para este medio conservador, ha apuntado que en algunos colegios las máquinas para votar cambian votos republicanos por demócratas.
De momento, y en el capítulo de las anécdotas, quien cometió una ilegalidad fue Eric, uno de los hijos de Trump, que publicó en Twitter una imagen del voto que emitió por su padre, violando así una ley estatal de Nueva York -lo borró más tarde al darse cuenta-.
Minorías, mujeres y estados clave
Entre los factores a tener en cuenta en estos comicios está la participación de las minorías raciales, especialmente los latinos, que supuestamente prefieren a Hillary frente a Trump, dados los comentarios xenófobos de este último. Y las mujeres, que tienen la oportunidad de elegir a la primera presidenta del país frente a un candidato republicano conocido por sus comentarios machistas. Su baza, en cambio, es el del electorado blanco de clase trabajadora más perjudicado por la globalización económica.
Este martes está también en juego el control del Senado, que los demócratas quieren arrebatar a los republicanos tras haberlo perdido en las legislativas de 2014. Para recuperarlo, los demócratas necesitan ganar al menos cinco escaños o cuatro, en caso de que Clinton se haga con la Casa Blanca y Tim Kaine pueda servir como pieza del desempate, ya que se convertiría automáticamente en el presidente del Senado.
RTVE