Ciudad de México (5 de agosto de 2015).- A los Tigres de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL) no se les puede reclamar nada, ya que dejaron su buen futbol esta noche en el estadio Monumental de Buenos Aires en la gran final de la Copa Libertadores, pero lamentablemente quedaron muy lejos de derrotar al casi siempre poderoso River Plate, cuadro que derrotó a los universitarios 3-0 y sin apuros.

El primer tiempo en la cancha del Monumental fue abrumadora por parte de River Plate, quien no permitía ni siquiera la salida de los felinos, sin embargo, con el paso de los minutos, Tigres se sacudió la presión y comenzó a crear jugadas verticales que pusieron en aprietos a la defensa de los “Millonarios”, aunque las amenazas cesaron en en pocos minutos.

Cualquier cantidad de faltas de ambos lados, permitió que Tigres comenzara ajustarse en líneas, y adelantarse poco a poco; por momentos los jugadores locales no hacían más que reclamar al juez, quien desde el principio, quiso dejar en claro que no permitiría juego brusco, por lo que arrojó en desbandada una serie de cartones amarillos.

En un descuido de Tigres, Lucas Alario aprovechó un centro al área de Vangioni para encajar el 1-0 en la portería de los universitarios al minuto 44.

 

Durante el segundo tiempo, el panorama cambió gracias al ataque de los Tigres, que desde el minuto 45 comenzaron a apretar, pese a que los cánticos en el Monumental no paraban y se hacían escuchar más; las faltas, como en el primer tiempo, fueron un lugar común en el juego de ambas escuadras, sobre todo en balones divididos.

Cuando mejor jugaba Tigres, una falta en el área terminó con la mayoría de los ánimos de los aficionados mexicanos, porque  Carlos Sánchez cobró con fuerza el penal marcado por el juez, con lo que el marcador de 2-0 hacía que el sueño libertador se esfumara en segundos.

Y en pocos minutos Funes Mori destruyó toda esperanza que hubiera quedado…