Hemos escuchado por Médicos, Nutricionistas y demás personas que el consumo de carne roja es bastante riesgoso para la salud y que debemos de evitar su ingesta dentro de una dieta balanceada, pero si comemos carnes rojas ¿cómo saber qué hacer con nuestro consumo?

Si bien estudios como los de Harvard Medical School nos han mostrado como las carnes rojas incrementan el riesgo de mortalidad por cardiopatías en un 18% y por cáncer en un 10%, también nos muestran que es preferible comer la carne no procesada, pues el consumo de productos como salchichas, tocino, chorizo, etc. es aún más perjudicial.

Entonces, sabemos que comer carne roja no procesada es preferible pero ¿en qué medida?. Según el Departamento de Agricultura de Estados Unidos se deben consumir 70g de carne roja por día. Lo anterior son porciones por un nivel más bajo de lo que llegamos a consumir en un día, la ventaja es que existen carnes que no perjudican tanto a la salud y que pueden consumirse en mayor cantidad.

Según los especialistas en nutrición si queremos incrementar un poco el consumo saludable y racional del carne debemos ingerir carnes magras. Las carnes magras son aquellas que tienen menos de 10g de grasa total en su composición, estas carnes magras dependerán del corte y el animal de donde provengan.

En este caso te mostramos cuáles son las carnes magras para incluir de manera balanceada en tu dieta:

  • “Paletilla” de cordero
  • “Solomillo”, “lomo” y “tira” de ternera
  • “Solomillo” y “lomo” de cerdo

Todos los cortes de carne roja que conozcas y que no estén incluidos en las categorías anteriores no son carnes magras y por tanto debes consumirlas en cantidades muy reducidas como 70g al día o 500g a la semana.

Nunca es tarde para balancear tu dieta y puedes empezar por eliminar las carnes rojas procesadas y dar paso a una racionalización en tu ingesta de carnes rojas.

Viridiana García