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Foto: Especial

TEMPLO MAYOR, REFORMA 

VAYA que el presidente Enrique Peña tomó una decisión contundente en el caso de la licitación del tren rápido México-Querétaro.

ANTE las dudas sobre la transparencia en la asignación de esa obra a un consorcio conformado por empresas mexicanas y chinas, dio un golpe en la mesa y decidió cancelarla y reponer todo el proceso.

Y AUNQUE dicha cancelación puede provocar que los empresarios que ya habían ganado exijan una compensación monetaria, todo indica que más valía limpiar el proceso que dejarlo correr cuando había evidencias sobre favoritismos y en el horizonte asomaban posibles acusaciones de corrupción.

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Foto: Especial

BAJO RESERVA

Sin certezas, algunos titubeos e indicios, la PGR, a cargo de Jesús Murillo Karam, hizo un análisis con los peritos mexicanos y los argentinos sobre los restos óseos encontrados en los alrededores del basurero municipal de Cocula y en el río San Juan, en Guerrero. Los expertos llegaron a la conclusión de que las pruebas científicas aplicadas no resultaban concluyentes —por el nivel de degradación— para determinar que se trata de los normalistas de Ayotzinapa desaparecidos el 26 y 27 de septiembre en Iguala. En un intercambio de opiniones, los peritos barajaron tres posibilidades: laboratorios muy especializados en Estados Unidos, Alemania y Austria. Al final, nos comentan, optaron por enviar los restos a la Universidad de Innsbruck, en Austria, para la extracción de ADN. Pero no hay fecha para los resultados y los padres no quieren dar por muertos a los estudiantes.

Foto: Nestor Moreno

Foto: Nestor Moreno

SIMÓN VARGAS AGUILAR

Además de ser marginados, lo que caracteriza a los estudiantes de las normales rurales es su vocación de servir por medio de la educación a sus comunidades, su deseo de transformar con la enseñanza el futuro y la calidad de vida de los que ahí habitan, buscan ser ellos los agentes de cambio y desarrollo proporcionando conocimientos y herramientas necesarias para abatir la pobreza en las regiones más pobres y marginadas del país, a las que difícilmente otros normalistas accederían emigrar para desempeñar esta labor.

Después de los condenables sucesos de Iguala y del secuestro de 43 estudiantes de la Escuela Normal Isidro Burgos, de Ayotzinapa, las condiciones de vida de los estudiantes dentro de los internados donde viven mientras reciben su preparación se han revelado en su real magnitud, se nos ha expuesto lo difícil que les ha sido sobrevivir debido a la falta de apoyos por parte de los gobiernos estales y federales.

Es tiempo de fortalecer el normalismo rural dotándolo de mayores y mejores recursos a efecto de garantizar una educación que pueda contribuir a integrar a los niños y jóvenes de esas comunidades a la modernidad y al desarrollo. Todos tenemos la palabra.

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Foto: Proceso

TANALÍS PADILLA

En busca de respuestas fáciles a la tragedia de Ayotzinapa, varios señalamientos se han ido al Guerrero bronco, la guerrilla, la tendencia de los jóvenes normalistas para protestar y, la más amañada, el supuesto vínculo de los estudiantes con el crimen organizado. Este tipo de razonamiento y las superficiales respuestas que genera al ¿por qué Ayotzinapa? poseen una característica en común: si el fin que encontraron los estudiantes fue violento, las razones se han de originar en su propia violencia. Confunden causa y efecto.

Pero las movilizaciones nacionales e internacionales han obligado a ir más a fondo. En busca de respuestas profundas son muchos los que han recorrido el espacio de la escuela, han hablado con quienes allí estudian y han conocido a sus familiares. Allí han encontrado un entorno penetrante y multifacético cuya lógica organizativa, dignidad y persistencia es producto de una rica historia de lucha.

En busca de la subversión se encuentra el orgullo de ser parte de una tradición de lucha; en busca de aventurismos se encuentra una dignidad indígena y campesina; en busca de ligas con el narco se encuentra a jóvenes deseosos de ganarse la vida de una forma honesta.

¿Hasta cuándo se seguirá sin una concepción de lo que es la justicia?

MÉXICO - ELECCIONES - LÓPEZ OBRADOR

Foto: Especial

CÁMARA HÚNGARA

En medio de toda la vorágine real e inducida que existe en el país, a raíz del caso Iguala, hay cuestiones que a simple vista podrían parecer intrascendentes, pero que resultan bastante sintomáticas. Una de ellas es lo que he denominado como el síndrome del obradorista vergonzante, algo muy curioso y cada vez más frecuente dentro del sector progre (no le puedo llamar progresista, porque de progresista tiene lo mismo que tiene don Chente Fox de marxista-leninista).

De unos meses a la fecha, me topo cada vez con más personas, de esas que se califican como de izquierda, que antes de emitir una opinión me aclaran: “No soy lopezobradorista, pero…” o “Yo no simpatizo con López Obrador, aunque…” y enseguida me sueltan una retahíla de ideas (algún nombre hay que ponerles) que parecen calcadas del vocabulario y los pregones del famoso y empecinado señor que trabaja como propietario de Morena.

Esto me lleva a elaborar dos conclusiones no necesariamente excluyentes: 1. El poder de penetración mental de don Peje es tal que tiene a una masa de seguidores que, sin darse cuenta de que lo sigue, repite como mantra todo lo que él dice. 2. El prestigio de AMLO ha caído de tal manera que a muchos de sus seguidores les avergüenza confesar que sigue siendo su gallo y prefieren negarlo como san Pedro a Jesús (otro Jesús, este no era de los Chuchos).