Ante la peor crisis de credibilidad en lo que va de sexenio, el presidente quiso dar un golpe de timón para tranquilizarnos a nosotros los incrédulos e injustos ciudadanos- anos-anos. El eco (era eso que escucharon con disgusto) retumbó en las recientes paredes blancas de la casa-nido de cierta ave pacívora. Y es que, como ustedes saben, las construcciones recientes tienden a hacer reverberar cualquier sonido, en lo que encuentran sus propios gritos.