Cd. de México (09 febrero 2026).- Luego de que autoridades de salud anunciaran el cubrebocas obligatorio en escuelas de Jalisco y el Estado de México por alza en casos de sarampión, Manuel Lavariega Saráchaga, especialista en Medicina Farmacéutica, consideró que su uso es altamente efectivo y un mecanismo protector, pero no hay más estrategia efectiva que la vacunación

“No podemos obligar a alguien a usar una vacuna, porque la salud es una decisión de cada persona pero sí es altamente recomendable que todos nos protejamos. Es un tema de conciencia social, si yo me cuido, cuido a mi familia”,  señaló Lavariega. 

En entrevista con Irving Pineda para Fuerza Informativa Azteca, el médico señaló factores de riesgo que han propiciado la reactivación del sarampión, como ocurrió durante la pandemia de Covid-19, donde empezaron a generarse esquemas de vacunación incompletos, o que se interrumpieron.

Al dejar de vacunar especialmente a los menores,  se complicó la inmunidad contra el sarampión, y por consiguiente se detonaron las alertas por nuevos brotes.

Por ello, Lavariega Saráchaga, explicó que en el caso de detectar contagios en escuelas, primero se tiene que hacer un cerco epidemiológico, luego, analizar los casos y bajo qué circunstancias se dieron, ya que la mayoría de contagios ocurre por  vacunación incompleta.

Respecto de las medidas para evitar riesgos entre la población mayor de 50 años, el especialista precisó que quien nació después de 1957 no necesita vacunarse porque ya existe una inmunidad natural o “inmunidad de rebaño”, que se genera por la exposición natural al virus.

En cambio,  quienes nacieron antes de 1957 sí tienen que vacunarse, incluso si solo se tiene una inmunización, recomendó aplicarse un refuerzo,  ya que el virus del sarampión podría generar complicaciones en adultos mayores, como la encefalitis.

“Con dos dosis existe una efectividad superior al 95%, por lo que las personas que tienen su esquema completo no requieren dosis adicional”, aseguró.

Finalmente, el médico se refirió a los movimientos antivacunas surgidos en México entre 1970 y 1980, sin un sustento científico, sino que fueron derivando de información incompleta o incorrecta.

“La evidencia médica es que la vacuna contra el sarampión sí funciona y erradica la aparición de la enfermedad”, sostuvo.

Redacción

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