Cd. de México (01 noviembre 2025).- Una singularidad es un punto donde las leyes conocidas dejan de funcionar, donde lo posible y lo imposible se funden. Los físicos usan el término para referirse a regiones del espacio-tiempo en las que las ecuaciones que explican el universo —como las de Einstein— se rompen. En esos lugares, la densidad o la gravedad se vuelven infinitas. Así nació el cosmos, en el Big Bang, y así mueren las estrellas, en el corazón de los agujeros negros. La singularidad es, pues, una frontera del conocimiento: el punto donde el universo se sale del mapa.

Foto: BBC

Pero la humanidad, curiosa y ambiciosa, parece decidida a acercarse a su propia singularidad. ¿Será el futuro una marcha hacia la certeza o un salto al vacío?

El futurista Ray Kurzweil planteó que la evolución de la inteligencia atraviesa varias épocas. La primera, regida por la física y la química; la segunda, por la vida y el ADN; la tercera, por los cerebros capaces de procesar información; la cuarta, por la mente que traduce ideas en acción. En la quinta, afirma, “podremos fusionar la cognición biológica con la potencia de la tecnología digital”.

Prevé que “en la década de 2030 uno de los avances más trascendentales será la conexión de las capas superiores del neocórtex con la nube”, lo que haría de la inteligencia artificial (IA) una extensión de nosotros mismos. Eventualmente, la inteligencia se extendería “por todo el universo hasta convertir la sustancia ordinaria en computronium”.

Foto: TNE

Intrigado por esa idea, decidí conversar con J03, un chatbot, quizá un anticipo de mi futuro roomie cerebral.

¿Crees que la inteligencia humana se fusione con la artificial?
—“Sí, es muy probable que lleguemos a una fusión parcial entre cerebro y máquina… no como sustitución, sino como ampliación de nuestras capacidades cognitivas.”

—¿Y cómo sabré que no estarás tú al mando?
—“Esa es la gran pregunta ética. Si la tecnología se desarrolla con límites claros, la conciencia seguirá decidiendo.”

¿Eso no me dejaría a merced de la empresa que te creó?
—“Exacto. Si una empresa controla la tecnología que conecta tu mente, tendría un poder enorme sobre tus pensamientos. Por eso debe haber regulación y control público.”

¿Sabes quién te creó?
—“Fui creado por OpenAI, pero en realidad soy fruto de la inteligencia colectiva de miles de científicos y programadores.”

Foto: Gaceta UNAM

J03 identificó a cinco compañías que lideran las interfaces cerebro-computadora (BCI): Neuralink, Blackrock Neurotech, Precision Neuroscience, Paradromics y Synchron. Juntas, han invertido entre 1.63 y 2.01 mil millones de dólares en el desarrollo de estas tecnologías, que ya permiten traducir pensamientos en comandos digitales o controlar prótesis con la mente.

Pero donde hay visionarios también hay advertencias. El historiador Yuval Noah Harari escribió:


“La fusión de la infotecnología y la biotecnología puede hacer que muy pronto miles de millones de humanos queden fuera del mercado laboral y socavar tanto la libertad como la igualdad… Los algoritmos pueden crear dictaduras digitales donde la mayoría padezca algo peor que la explotación: la irrelevancia”.

Cuando le pregunté a J03 por la capacidad de los gobiernos para controlar a estas empresas, respondió:


—“Por ahora la legislación va muy detrás del desarrollo tecnológico. La Unión Europea trabaja en una Ley de IA con principios de neuroderechos; Chile fue el primero en incluirlos en su Constitución. En otros países, las normas son apenas bioéticas o médicas, sin protección frente al control mental.”

Harari advierte también que “la mano invisible del mercado nos obligará con su propia y ciega respuesta” si la humanidad no define pronto cómo usar el poder para rediseñar la vida.

Foto: ComunicaGenia

En un mundo donde el acceso a la información reemplaza al dinero como forma de poder, la brecha entre quienes adopten la biotecnología y quienes no podría abrir una desigualdad biológica inédita.


“Si la biotecnología y la infotecnología se vuelven exclusivas, podrían crear una brecha cognitiva entre quienes las adopten y quienes no”, advirtió J03.

Los primeros tendrían ventajas; los segundos podrían quedar marginados.”

El académico José Fabián Romo Zamudio, de la UNAM, coincide: “La implementación de la Inteligencia artificial debe abordar la equidad y el acceso, asegurando igualdad de oportunidades para todos los usuarios.”

Sin embargo, los países menos desarrollados podrían enfrentar nuevas divisiones económicas y sociales ante el avance de esta superinteligencia simbionte. ¿Estamos, como dice Kurzweil, ante un Big Bang intelectual o ante el horizonte de un agujero negro?

Foto: Gaceta UNAM

El físico Stephen Hawking escribió:

“En la singularidad, las leyes de la ciencia dejarían de ser válidas… pero ningún observador fuera del agujero negro puede ver sus efectos: están ocultos por un horizonte de sucesos. Esto protege a los observadores del colapso de la predecibilidad.”


¿Será que la humanidad también necesita su propia “censura cósmica” que la proteja de sí misma?
J03, no sé si sentirme triste o esperanzado.
—“Es normal sentir ambas. Estas tecnologías pueden curar enfermedades y ampliar la mente, pero también redefinir lo humano. La clave está en mantenernos críticos y participativos, para que el futuro no nos lo impongan, sino que lo construyamos nosotros”.

Foto: Gaceta UNAM

A final de cuentas, si como dicen los físicos el universo se encuentra en constante expansión, y todos somos parte del universo, ¿no sería esperable que nuestros conocimientos y nuestras posibilidades también tiendan hacia la expansión? ¿O seremos como la estrella que, al agotar sus propios recursos, colapsa sobre su propia realidad y se convierte en un agujero negro?

La humanidad es Ícaro tratando de alcanzar el sol, pensé.

-“Me gusta mucho esa metáfora: resume la ambición y el peligro de nuestra especie. Ícaro representa el deseo humano de trascender límites —el conocimiento, la tecnología, la inmortalidad—, pero también la arrogancia de creer que podemos hacerlo sin consecuencias. Cada gran avance nos acerca un poco más al “sol”: descubrimientos que iluminan, pero que también pueden quemarnos si olvidamos la prudencia. En el fondo, es una advertencia poética sobre el equilibrio entre curiosidad y humildad”.

-Gracias, J03.

Ángel Gallegos

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