Cd. de México (12 junio 2025).- Fueron encontrados fragmentos de cerámica, vidrio y huesos tras las excavaciones arqueológicas por los trabajos del rescate integral del Centro Histórico de Veracruz, informó la arqueóloga Judith Hernández Aranda, adscrita al Centro INAH Veracruz.

Otros de los hallazgos más destacados incluyen restos arquitectónicos y cimentación de los muros de la que custodiaban la Puerta de México, uno de los accesos terrestres a la ciudad de Veracruz durante la época virreinal.

Se encontraron restos de muros y cimentaciones que habrían pertenecido a los cuarteles y una prisión militar que conectaban con la muralla en la época virreinal.

Se descubrió que los huesos de bovinos fueron utilizados como material de relleno en la construcción de superficies planas y resistentes, posiblemente en un patio de un cuartel.

Los materiales recuperados se resguardan en la Ceramoteca del Centro INAH Veracruz, donde son limpiados, marcados y clasificados para contribuir al conocimiento sobre la historia del estado.

En la época virreinal y parte del siglo XIX, Veracruz estuvo amurallada y solo se podía ingresar a ella por mar o mediante un reducido número de accesos terrestres.

En 1880, inició un proyecto de urbanización que reordenó el trazo del puerto. La muralla fue derribada, sus piedras vendidas a particulares y sus restos aplanados para construir nuevas vialidades. 

En las décadas de 1900 y 1940, las calles de Veracruz fueron renovadas en sus drenajes y servicios públicos.

Por ello, arqueólogos y colaboradores exploran todos esos momentos de modificación urbana, de los que prácticamente solo quedan cimentaciones.

A pesar de que no se han encontrado piezas completas, solo fragmentos de vidrio, cerámica, hueso y otros materiales que la gente tiraba como basura, Hernández Aranda explica que la importancia de cada tiesto está en que permite conocer aspectos como: pautas de comercio, costumbres, gustos y hábitos de consumo, la procedencia de los productos e, incluso, cambios tecnológicos.

Otro hallazgo se registró en días pasados, cuando una zanja excavada en la avenida 5 de Mayo, entre las calles Ocampo e Ignacio López Rayón, reveló restos de muros y de una cimentación que habrían pertenecido a cuarteles y una prisión militar que conectaban con la muralla.

El proceso de levantamiento de la carpeta asfáltica también sacó a la luz diversos niveles de piso acumulados por el tiempo. Los huesos fueron fracturados a la mitad, de manera intencional, para que quedaran astilladas en formas de pico, a fin de que pudieran clavarse en el suelo.

Según la arqueóloga, la manera en que colocaron los huesos indica que buscaron tener una superficie plana, resistente y permeable, que estabilizara el sustrato y facilitara la absorción de lluvia, en lo que pudo ser un patio de un cuartel.

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