Cd. de México (07 mayo 2025).- Ahora que la Capilla Sixtina ha cerrado sus puertas, todas las miradas se han dirigido a su chimenea, que es el medio que tiene el Vaticano para comunicar las deliberaciones del cónclave al mundo exterior y ante miles de peregrinos reunidos en la Plaza de San Pedro.

Con el grito de extra omnes, que significa “todos fuera”, en latín, las enormes puertas se cerraron este miércoles y 133 cardenales comenzaron el ritual secreto y centenario para elegir a un nuevo líder de la Iglesia católica.
El cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado durante el papado de Francisco y un fuerte candidato a sucederlo, encabezó la procesión como el cardenal de mayor edad, pero menor de 80 años, elegible para participar en el cónclave.
Dentro de lo que está pasando en la capilla hay un procedimiento de votación que seguirá una tradición centenaria.
Se elegirán nueve cardenales al azar para desempeñar funciones específicas:
- Tres escrutadores supervisarán la votación.
- Tres infirmarii recogerán los votos de aquellos que estén demasiado enfermos para estar en la capilla.
- Tres revisores verificarán los resultados.

Por orden de antigüedad, los cardenales se dirigirán a la mesa situada frente al altar, donde se sientan los escrutadores, para emitir su voto.
Tras emitirse todas las papeletas, el primer escrutador agita la urna para mezclarlas. El tercer escrutador las cuenta. Si el número de papeletas no coincide con el de electores, se queman y se vuelve a votar.
Si el número es correcto, el primer escrutador desdobla la papeleta, anota el nombre y se la pasa al segundo escrutador.
El segundo escrutador anota el nombre y pasa la papeleta al tercer escrutador.
El último escrutador lee el nombre en voz alta para que lo escuchen todos los cardenales y registra el voto.
Mientras se lee el nombre, el escrutador enhebra una aguja en la papeleta con la palabra Eligo (“Elijo”) y la fija a las demás papeletas.
Tras leer todos los nombres, los cardenales sabrán si han elegido un nuevo papa. En cada ronda, las papeletas cosidas se colocan en una tercera urna para su incineración.
Al final de cada sesión de votación, los cardenales quemarán las papeletas emitidas. El color del humo de este incendio revelará al mundo si se ha elegido un nuevo papa o no.
Si el humo es negro, ningún candidato ha obtenido la mayoría de dos tercios de los votos emitidos, lo que significa que no han logrado elegir un nuevo papa. Si el humo es blanco, los cardenales han llegado a un consenso y se ha elegido un nuevo papa.
La práctica de utilizar humo para indicar que los cardenales han elegido un nuevo papa se remonta al siglo XIX. Sin embargo, la primera referencia al humo blanco o negro ocurrió en el cónclave de 1903.
Se añaden diversos productos químicos al fuego para oscurecer el humo negro y hacer más visible el humo blanco. La semana pasada, se instaló una chimenea especial en el techo de la capilla.
CNN