Cd. de México (20 abril 2025).- La bióloga y activista mexicana, Becky Bios, promueve la creación de un ‘kit forense’ para ser identificado en caso de ser víctima de desaparición forzada o extravío.

Un sobre tamaño carta con nombre, fecha, tipo de sangre y una especificación de lo que contiene: “hisopado, dactiloscopía, capilar, aninoscopía, etc”, dentro hay otros cinco sobres pequeños del mismo material con una descripción específica.

Cada uno conforma un fragmento de la información genética e identificación, desde huellas dactilares de la bióloga a pequeños mechones de cabello. Todo forma parte del “kit forense”, iniciativa  con adeptos y detractores, como medida de prevención que pueda ayudar a la fácil búsqueda y hallazgo de una persona que pueda encontrarse en paradero desconocido.

El proyecto de Becky Bios, un pseudónimo que utiliza desde que fue víctima de tentativa de feminicidio, es parte de su tesis de licenciatura en Biología molecular y maestría en Ciencias forenses de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

La idea surge a raíz de su interés por el activismo a favor de las mujeres y cómo aportar la perspectiva de género a la criminalística.

Noté que en cuanto al delito del feminicidio, la antesala suele ser la desaparición de la mujer. El kit forense fue pensado como una herramienta de prevención y precaución por si llegara a desaparecer alguien cercano a nosotros. Esto para que tengamos información a mano y que se pueda cotejar en las bases de datos de la Comisión Nacional de Búsqueda, la Fiscalía o algún otro órgano de seguridad que pueda ayudarte en la búsqueda”, explicó.

México atraviesa una crisis por las desapariciones que, según la ONU, son “sistemáticas y generalizadas”, aunque el Gobierno trate de negarlo al punto de afirmar que es una “estrategia para descarrilar” a la actual administración.

El reciente hallazgo del rancho de Teuchitlán, utilizado por el Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) como centro de reclusión, entrenamiento y exterminio, no ha hecho más que poner en primera línea una crisis urgente en la que se registra más de 125 mil personas de las cuales no se conoce su paradero, según la Secretaría de Gobernación.

Las inquietudes de Bios son un reflejo de lo que ella denomina como una crisis forense, por desaparición y feminicidios en el país.

“Dije, se tiene que hacer algo. Soy maestra, tengo alumnas, alumnos, de bachillerato, de licenciatura y he tenido que salir a buscarlos y en ocasiones entregarlos con vida y en otras, desgraciadamente, sin vida”, agregó.

El “kit forense” de la activista, basado en su conocimiento de biología molecular, físico-química, bioquímica y criminalística, se compone de entre cinco a ocho elementos y tiene una duración de cinco años: huellas dactilares; un mechón de pelo; uñas de las manos y los pies; muestras de hisopado bucales; fotos —que sean actualizadas cada seis meses—; una ficha para búsqueda de persona no localizada; una prenda de vestir que cubra la parte superior del cuerpo —utilizada al menos por un día completo, para que pueda ayudar a un binomio de búsqueda (humano y perro)— y un odontograma, que es un esquema gráfico que representa la cavidad bucal de un paciente, incluyendo todos los dientes y sus posiciones.

La especialista recomienda a activistas, mujeres, periodistas e integrantes de colectivos de búsqueda, grupos a los que considera vulnerables en la coyuntura actual, armar el “kit forense” desde casa “tranquilamente y con uso de conciencia”.

El método de recopilación genética de Bios, que tiene el seguimiento y supervisión de sus docentes en la UNAM y que también se respalda en la investigación de Carlos Uriel Hernández Figueroa, licenciado en ciencia forense, sobre Obtención de perfiles genéticos mediante polimorfismos, busca, en palabras de su impulsora, “acercar la genética a la población”.

La iniciativa no ha estado exenta de polémica. Tiene adeptas, como Berenice Ayala, de 23 años, de Puebla, quien crea contenido con perspectiva de género en TikTok y ha armado su propio kit, guardado donde solo personas de su confianza saben.

Dijo que lo que más le impactó fue cómo la mayoría de las personas le compartieron consejos de qué más podía añadir a su sobre y “de qué otras maneras nos podemos cuidar”.

Otro en la misma línea es Florencio Bautista, de 66 años. Casi toda su vida se dedicó a cantar en camiones hasta que perdió la vista por el desprendimiento de sus retinas. Ahora continúa haciendo música desde una capilla en Izcalli, en el Estado de México. Vio en el kit una “medida de seguridad”.

Bios también ha recibido críticas de la población, que la acusan de “normalizar” esta crisis humanitaria. También de parte de especialistas en criminalística, así como la desaprobación de algunos colectivos de búsqueda, que han reflexionado sobre la propuesta de la bióloga.

Argumenta que con su proyecto nunca tuvo otro tipo de intenciones y que solo es una herramienta de autocuidado.

“La razón de este kit no es, para nada, con el objetivo de normalizar la desaparición. Esa nunca ha sido mi intención. De hecho, todo lo contrario. Estoy proponiendo a las familias mexicanas que puedan tener un instrumento, una herramienta que les pueda ayudar a que busquen con mayores recursos a sus familiares en caso de una adversidad. Es claro que el Estado no puede cuidarnos, así de plano”, afirmó Bios.

“Este tipo de kits forenses, creados desde el miedo y el amor, no son una exageración: son una respuesta desesperada ante un país donde buscar a una hija, una amiga, una hermana… se ha vuelto parte de la rutina. Este no es un llamado a vivir con miedo. Es una herida abierta. Una que se siente todos los días. Y que todavía no cierra”, sentenció el colectivo Casi Creativos.

El País

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