Sinaloa (27 enero 2025).- La cultura en Sinaloa también ha sido impactada por la violencia durante más de cuatro meses, tras reportarse espacios cerrados, horarios reducidos en eventos, eventos cancelados o que han sido pospuestos y poco público en diversas actividades.

Desde septiembre de 2024 se suspendieron los festejos de aniversario de la Independencia, los de la fundación de Culiacán y las agendas de las instituciones culturales “pospusieron” eventos.

Las actividades artísticas fueron programadas en horarios vespertinos, de la misma manera que lo han hecho los espacios independientes, sin embargo, la vida nocturna en Culiacán apagó sus luces, así que pensar en acudir a conciertos, obras de teatro, danza, literatura, después de las 19:00 horas, no es opción.

En el caso de los espacios independientes, la situación no es distinta.

Es aún más compleja, señaló Alejandro López, responsable de Café Teatro Cúcara y Mácara, esa que fuera casa del dramaturgo Óscar Liera, y que contaba con una cartelera semanal de puestas en escena, matinés para niños, pero el público no acude como antes.

Obviamente que la estamos pasando muy mal. Teníamos una programación para todo el trimestre y no ha resultado. Veníamos de un bache después de las elecciones, ya en agosto nos estábamos recuperando y no hemos visto una salida”, recordó.

Cancelamos actividades, algunos grupos ya no quisieron venir. Todo se vino abajo en septiembre. Cerramos unos días, cambiamos los horarios. Además, se cancelaron las presentaciones que teníamos en los festejos de Culiacán”, agregó.

El también director del grupo Delta Teatro, contó que pidieron al Ayuntamiento que les pagaran las funciones programadas, pero solo les recibieron el oficio y no obtuvieron respuesta.

“El problema es que no somos comerciantes, somos artistas y no pintamos en los apoyos, a las dependencias de cultura no les ha importado, salvo la participación que tenemos en un programa de Cultura Municipal”, señaló.

López mencionó que para poder sostener el espacio han tenido que llevar sus programas a Los Mochis y Sonora.

“Nos dieron un crédito que aunque no tenga intereses, pero no deja de ser algo que tenemos que pagar. Esperemos que cambien pronto las cosas, esta ha sido la crisis más complicada que hemos vivido, incluso más que con el COVID, la gente no sale por temor”, precisó.

La cultura está invisibilizada. A nadie se le ha ocurrido que existimos. No piensan en nosotros. Pero aquí vamos a seguir hasta que de plano no se pueda”, declaró López

Yolani Parrilla, responsable de Ali Cletas, un espacio que ofrece una programación cultural de manera semanal, también tuvo que cerrar sus puertas en los momentos más complejos de violencia.

“Cambié los horarios, empecé a abrir por las mañanas, pero la asistencia sigue siendo muy variada. Cuando se dan hechos violentos, la gente prefiere encerrarse. En otros momentos se relaja, pero es complejo”, mencionó.

Café Teatro Cúcara y Mácara, señaló que quienes asisten a los talleres y presentaciones que ofrecen, asisten en grupos. Los que viven relativamente cerca al establecimiento, son quienes más asisten.

“Lo más difícil es el miedo, te sientes inestable, de repente parece que las cosas están bien y resulta que no. Estoy curtida de todo esto, pero no pienso dejar de insistir”.

Esto ha sido lo peor que ha pasado. No hay una estrategia ni protocolo cuando si lo hubo durante el COVID, yo no veo cómo se pueda recuperar la vida nocturna. Los más afectados somos quienes trabajamos de noche”, apuntó.

El espacio, que cumplirá 15 años de ser un foro para la música de trova, dijo que no es considerado espacio cultural, sino centro nocturno y eso les afecta.

“No somos de primera necesidad, pero sí somos un espacio cultural que ha superado muchos momentos difíciles; el jueves negro, el Covid, nunca pensé que fuera a durar tanto porque repercute en todo; en la clientela, en el apoyo que se les da a los músicos que tocan aquí y al equipo de trabajo”, mencionó.

Mucha gente dice que quienes salen al estadio o a los bares, es inconsciente, pero en realidad es un gusto que la gente tiene derecho a darse”, apuntó.

Al principio cancelamos presentaciones, algunos músicos ya no vienen a tocar, pero en realidad somos también un apoyo para la música independiente. Es un lugar que tiene un reconocimiento y toda una historia, es un espacio necesario, también”.

Con información de Río Doce

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