Hong Kong (09 junio 2024).- Un equipo de investigadores de la Universidad de Hong Kong desarrolló una aplicación para dispositivo móvil capaz de diagnosticar la depresión, mediante el análisis de las expresiones faciales, la voz y el lenguaje de los usuarios.

La herramienta tiene precisión superior al 80% y está basada en inteligencia artificial, la cual permite a los usuarios autoevaluarse y recibir una apreciación preliminar sobre posibles trastornos depresivos, para facilitar el acceso a atención psicológica temprana.
“Muchas personas de la sociedad no comprenden suficientemente la depresión o no saben cómo ayudar a quienes la padecen”, afirmó Wing Yun-kwok, director del Departamento de Psiquiatría.
Las dificultades en la evaluación clínica de la depresión procedían de la falta de concienciación, el estigma asociado al mismo y la inaccesibilidad a servicios médicos a tiempo.
Además de que la mayoría de herramientas existentes carecían de datos científicos.
En un estudio realizado de junio de 2021 a marzo de 2023 se evaluó la herramienta, reclutando a 101 personas con trastorno depresivo mayor, así como a otras 82 sin trastornos psiquiátricos.
Los participantes usaron la aplicación para evaluar su estado de ánimo, registrando expresiones faciales y voz cuando describieron sus sentimientos, cuatro veces al día por una semana.
Se analizaron sus gestos, el fruncir de las cejas y la contracción de las comisuras labiales, el ritmo de las articulaciones y la duración de las pausas al hablar, además de la elección de las palabras.
También se les entregó un dispositivo actigráfico portátil para controlar sus ciclos de actividad y descanso.
El doctor Watson Chen, investigador postdoctoral del departamento, explicó que los resultados mostraban que los deprimidos arqueaban más las cejas y estiraban menos las comisuras labiales. Se referían más a ellos mismos en conversaciones y utilizaban palabras negativas.
Las personas con depresión se movían menos y presentaban trastornos del sueño, y además su nivel medio de felicidad era inferior al de otras personas sin trastornos psiquiátricos.
Con información de EFE